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Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

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Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Lun Mar 03, 2014 4:50 am

Akane Resort, era un centro vacacional por excelencia. Era el lugar al que miles y miles de personas iban cuando querían un poco de diversión, relajación o meditación, el consorcio ofrecía demasiadas comodidades y servicios a sus clientes. Uno de esos clientes en esta ocasión era una joven mujer pelirroja, quien venía por un poco de todo lo anterior.

La maga de Mermaid Hell, había extorsionado a su adorado progenitor para pasar una temporada aquí, después de todo estaba siendo castigada por su maestra a no salir en misiones, por su conducta. A Natasha eso le molestaba, se preguntaba ¿Por qué demonios tenía que tener compasión con el enemigo? ¿Por qué tratar como iguales a los criminales? ¿Por qué siquiera considerar los sentimientos de la escoria de la sociedad? Natasha renegaba demasiado pero a sus ojos su castigo había sido innecesario.

Debido a lo anterior la maga de escritura simplemente había salido del gremio,  había ido a ver a su padre y exigido dinero para unas merecidas vacaciones, su padre quiso investigar más sobre su repentina visita, mas la pelirroja no contesto nada; la culpa que su padre sentía era el incentivo mas grande para complacer a su hija y ella lo aprovechaba al máximo. La chica tenía planeado pasar mínimo una semana en el establecimiento, su castigo era mucho más largo pero se las ingeniaría para que cuando arribara nuevamente a su gremio pudiera realizar misiones nuevamente.

Cuando tuvo su habitación decidió que quería salir a la playa, busco entre sus ropas y encontró un traje de baño color negro, lo miro a detalle y era perfecto. Además de que dejaría a la vista su marca gremial, era irónico esa marca le decía al mundo que era maga de MH, muchos por ello la considerarían débil, un blanco fácil para los hombres, después de todo que iba a saber una sirena de hombres cuando siempre estaba rodeada de mujeres. Era gracioso, una dama del mar podría ser peligrosa y eso le agradaba.

Cogió una toalla y camino rumbo a la playa. La chica se preguntaba ¿Qué haría primero? Nadar, Asolearse, tomar una soda helada, había un sinfín de posibilidades y Natasha no se decidía por ninguna. Opto por lo más sensato en estos casos ir por la soda fría. Después se recostaría bajo el cobijo de la sombra de un árbol. Ya sentada Natasha se permitió admirar a las personas que allí había, especialmente a los chicos, podían decir demasiadas cosas de ella pero la sirena era capaz de admirar a los buenos especímenes de este mundo.


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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Lun Mar 03, 2014 2:55 pm

Algo le decía al pelimoreno que estaba obligado a pasar una buena temporada acoplado en una zona vacacional, ¿qué mejor que Akane Resort? A sus meros conocimientos era conocida por una zona costera y desestresante a más no poder y notaba un palpito, como si una vez instalándose en un departamento cercano de alquiler, nada lujoso por cierto, transcurrirían hechos benefactores implicados en su anatomía y mentalidad.


Una vez llegados al cutre hotel, se le bajaron al mínimo esas esperanzas e ilusiones por algo; sin duda alguna, no era un lujo, pero rozaba el umbral de lo impensable entre comodidad e higiene. A pesar de todo, sus ojos le chispeaban al ver la zona costera completa, esa especie de playa. Ya hacía, mínimo, media década que no pisaba arena para que no fuese una lucha o simplemente con fines médicos. Verdaderamente, tenía que pisar el terreno arenoso y la superficie líquida con otro atuendo más..."veraniego" y cotidiano. El fuste era claro: no poseía ni traía consigo nada apropiado para la ocasión.


Improvisó con agilidad mental, quitándose la primera capa de ropa dejando solamente una camiseta blanca abotonada, marcando sus tríceps y bíceps levemente trabajados. Lo suficiente para su criterio. En cuanto a su vestimenta inferior, se apañó con unos vaqueros anchos, sin ser demasiado abultados. En definitiva tampoco le era de vital importancia su atuendo, simple y llanamente quería disfrutar del momento y de los distintos lugares.

Llegó en apenas unos quince minutos trotando en una marcha neutral. Las primeras impresiones no podían ser...mejores y peores a su vez, aunque suene tontamente contradictorio. El paraje era magnífico, maravilloso para cualquier ojo viviente. Por el contrario y por poner una clara pega para el médico...había bastante gente, haciendo ruido, molestando, recorriendo cada ápice de la arena.
Sus ojos se disiparon por cada cuerpo fémino, obviando todo y cada uno de ellos o los que podía llegar a observar por este momento.
Albergaba en su cabeza dos claras opciones: entrar en la "boca del lobo" o alejarse del centro de atención. Estaba clara la decisión, ¿verdad?

Se dirigió ligeramente al sur de donde provenía, tirando para el este unos metros y encontrarse con un bosque pequeño, que no le quitaba glamur ni belleza. Se podía divisar con total claridad la costa y la zona arenosa, inclusive como las olas se romperían y volvían a formarse. No había demasiada gente...por no decir solamente una. Una mujer con el pelo rojo, acompañado de una figura esbelta...no era guapa, era lo siguiente. Parecía esculpida por los dioses, con mimo y deseo, su rostro, sus hombros, sus ojos que reflejaban con el sol, era...apasionante, solo definido como perfección. Pasó enfrente de esta, aprovechando ese momento para curvar su mirada y observarla, recorrerla..con sus dos pozos negros, hasta llegar a un árbol a, aproximadamente, unos quince metros alejado de la fémina.

Dejó su espalda caer en la corteza, oyéndose unos leves crujidos. No se podía saber si eran del mismo material o de su columna vertebral. Deslizó su cuerpo, sentándose y apoyando sus extremidades superiores atrás para pseudo tumbarse. No quería mirarla más de lo que debía a esa esplendida, no deseaba que se percatase del agobio a través de sus ojos. Además...en parte y con razón, ¿qué podía hacer él para llamar su atención?

Sin duda alguna...era demasiado perfecta.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Mar Mar 04, 2014 4:35 am

La pelirroja tenía una sonrisa en su rostro, se estaba divirtiendo y poco tenía que ver los juegos de playa. La muchacha de vez en cuando disfrutaba de hacer un poco de caos; allá por donde ella iba, generalmente tenía que ver con sus trabajos y lo poco que valoraba a su oponente. En esta acción lo diferente era que ella no había atacado a nadie, la soda que había conseguido había sido enteramente gratis, un joven se la había comprado en muestra de caballerosidad pero ambos sabían que no era esa la razón del trago, mas la maga no le dio importancia, solo guiño un ojo y se fue sin más.

De ella no podían esperar nada, podría valerse de su físico para muchas cosas, conseguir información, era una de sus razones principales. Pero al final de todo ella no daría nada a nadie, pero esto había sido diferente. Y todo lo anterior era el porqué la maga de escritura oscura tenía esa sonrisa en su rostro.

Ahora admiraba a los chicos, simplemente porque podía, además podía catalogarlos en varios grupos, pues si ellos hacían eso con las chicas era justo que se les regresara el favor, por un momento se sintió observada y eso le causo que frunciera el ceño. Natasha estaba en perfecta sincronía con lo que la rodeaba, tenía sentidos un tanto agudos, ella decía que era su sexto sentido, pero desde sus 12 años había aprendido a mantenerse más alerta, no quería repetir esa misma situación. Se relajo pues no parecía que quisieran atacarla por el momento. Alza su mirada buscando de quien provenía esa sensación.

No tarda en dar con ella. Aunque al instante dejo de sentirse observada, tentada estuvo a pensar que había imaginado todo; que su paranoia excesiva había jugado una broma con ella, maldijo interiormente, no quería ir por ese camino. Así que observo al hombre que había llamado su atención, al creerlo un observador de su persona. Admirándolo se dio cuenta que era de buen ver, una idea apareció en su cabeza. Se paro y camino hacia él con toda la seguridad que ella tenía. Sus movimientos atrajeron la mirada de más de uno, era de esta manera que ella se sentía como una verdadera sirena.

Una criatura capaz de embelesar a los hombres y llevarlos a su perdición, rió un poco pues las sirenas utilizaban sus bellas voces, las voces formaban palabras y las palabras eran su especialidad, en ella se veía claramente el poder de aquellas criaturas mitológicas. Se puso enfrente de aquel pelinegro y le regalo una sonrisa de medio lado, paso un dedo por su pecho antes de decir. —Me mirabas, —dijo segura, aunque era solamente una mera suposición, — ¿nos conocemos? —termino la frase mirándolo directamente a los ojos. Hablar con un extraño le parecía mejor que perderse en su cabeza; pues de hacerlo era probable que terminara analizándose, en consecuencia se perdería por completo.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Miér Mar 05, 2014 8:16 pm

Por el rabillo de ojos observaba, sin hacer notable su persuasión, a aquella fémina tan maravillosa. Realmente, era bastante extraño que un físico le causara tanta presión en sus neuronas, tanta motivación y tanto interés a su vez. Era un cúmulo de sentimientos, lo malo de todo es que ese cúmulo, según su corazón, era algo bueno que jamás había llegado a sentir con ningún ser vivo.
A simple vista ni a profunda, su carencia de debilidades estaba clara, pero al parecer, había nacido aquí, en este maldito segundo, una que siquiera él podía predecirla y mucho menos imaginarla en un millón de años.

No tenía que obsesionarse con algo tan vagal, al fin y al cabo...era un trozo de carne, ¿no es así? Había muchos en el universo y seguramente, mejores. El fuste sería que, su fetiche era ella, ése físico y no otro más, quería hablarla, dar la iniciativa. Sin embargo, sus ganas decrecían al observar que no solo él la miraba, otros la comían y por parte de ellas, la asesinaban. Por el mero hecho de que incluso, lo que quizá fuesen sus chicos, jamás las hubiesen admirado de tal forma.
Sus ilusiones fueron ascendieron, no perdiéndose en el pozo de su pesimismo y disfrutando de las vistas a las olas, intentando, claramente en vano, desviar sus pensamientos a otra que no fuese a ese espécimen que tanto le transmitía únicamente a través de un mero físico.

Por el contrario de sus creencias, su sorpresa fue más que grata e inesperada en el momento clave de, sin exagerar, bastantes años: distraído por el movimiento y el alzar del agua, se interpuso una persona. Esperaba que llanamente fuese un mercader típico o un niño queriendo jugar, pero esas piernas...las recordaba, su mente hizo una imagen mental y su vista, alzándola, sabía que presagiaba lo que él deseaba, anhelaba y quería desde los primeros instantes que puso pie firme en tierra arenosa. Sus ojos, antes de confrontarlos con los parejos, cual dulce el dedo de ésta y su mirada simulando la de un niño hambriento, siguió el trazo que recorría en parte, el pecho.

Eso no estaba bien...aunque lo más posible era para llamar la atención del pequeño grupo que se formaba alrededor por tanta expectación, no para y por el médico. En una acción lenta, totalmente a propósito, se incorporó. A sabiendas que la mirada de la pelirroja estaría fijada en él, se pudo ver los abdominales suficientemente marcados. Una vez incorporados, sus oídos se agudizaron al escuchar cada sílaba que pronunciaban esos labios a la vez que su espalda se alojaba en el árbol, manteniendo sus pozos negros en las cuencas de la chica, eclipsando cualquier hecho relevante o no, cualquier murmuro o susurro para concentrarse en lo que quería: ella. Ese hilillo de voz lo quería a todas horas, le encantaba.

Las formas de acercársele, de hablarle, ese gesto tan provocativo o al menos para él...eran demasiado perturbadores para la mente del pelimoreno. Entrecerró sus párpados, obligando a sus ojos a decaer levemente, aclarándose la voz. - No te miraba, te analizaba...- aclaró mientras, en una pequeña pausa, imitaba el accionar de hace unos momentos por parte de ella: la yema de su dedo índice diestro se deslizaba por el empiece de su camiseta, arrastrando la tela levemente hacía bajo para que pudiera ver sus pectorales, esbozando una sonrísa ladina y grata a la par, retirando su dedo y queriendo responder, con alguna genialidad, a la cuestión.

- Quizá. - y, en efecto, la genialidad la reservó para otra ocasión. Atrevido como él solo, la arrebató la soda de la mano izquierda, abriéndola y volcándola hacia un costado. Su propósito era mojar las dos yemas de la mano derecha, concretamente, el índice y el corazón, devolviendo el refresco a la susodicho. Adelantó sus yemas húmedas ahora, repasando y marcando los labios de la mujer, presionando de forma indolora y recorriendo el camino de costura a costura, humedeciéndolos así. Cuando finalizó la tarea y su meta, los mantuvo durante un corto periodo de tiempo; si la pelirroja hacía algo más, literalmente, ponía fin a su existencia, ya que moriría. ¿De timidez?, ¿de sensaciones?, todo eso era cuestionable.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Jue Mar 06, 2014 6:05 pm

Natasha tenía bien en claro lo que quería hacer, todo para mantener su salud mental estable por lo menos un día más; considerando que no podía ir de misión y dudaba seriamente que apareciera un criminal y la atacara, liberarse usando su magia en contra de alguien más, estaba totalmente descartado, lo que quedaba: pasar el rato, alimentando su máscara, ocultando sus pensamientos en el fondo de su mente, dejando que su papel tomara por completo su cuerpo, mente, su todo.

Jugar con la Natasha que era agradable para todos era también una forma de escapar de su verdadera naturaleza, aquella que la dominaba en sus peores momentos. Por eso mientras caminaba se dejaba llenar por el extraño de ojos oscuros, ¿Por qué exactamente él? Por como la miraba, pues a diferencia de los otros había algo que le llamaba la atención, entendía a los demás, querían coquetear con ella, algunos seducirla o jugar con su persona, sin embargo aquel extraño, bueno de él no tenía la menor idea y eso le daba curiosidad. Se justificaba porque realmente no importaba el porqué, solo quería una excusa para ella misma mientras caminaba.

La maga de escritura oscura no deja que ningún detalle de ese hombre pase de sus ojos, mira con cuidado cada uno de sus movimientos, desde que este se percato de su presencia. En el fondo a ella le gustaba llamar la atención, vergüenza pocas veces sentía, tenía la firme idea de que si quería algo que lo tomara, ya había demasiadas limitaciones en el mundo, limitarse a uno mismo era la peor traición que uno podía realizar, así que simplemente contemplo al pelinegro. Por un momento se siente, temerosa, quizás; analizarla era mucho más profundo que observar y mucho más peligroso.

Peligroso; la razón era simple analizar implicaba querer conocer sus pensamientos. Natasha decidió que eso lo hizo diferente a sus ojos, peligroso pero diferente. –Y ¿Qué has descubierto? –pregunto, simplemente para satisfacer la curiosidad insana que ese hombre le provocaba. Ella era consciente de que seguirle el juego no era nada bueno, no para su persona. Pero ¿Cuándo ha escuchado, la pelirroja? En esta ocasión no fue diferente, por decisión propia decidió ignorar por completo las advertencias dadas por su voz interior.

Se perdió en las acciones del pelinegro sus ojos siguieron el movimiento de su dedo por su pecho, llego a una conclusión aquel hombre estaba exhibiéndose para ella, por un momento recordó a los pavo reales que mostraban su cola llena de colores como una forma de impresionar, también quedo comprobado que para la chica aquel extraño era apuesto, intrigante, una combinación demasiado llamativa para su persona. Aprecio mucho más la manera sutil de hacerlo.

Sonrió ante su “Quizás” porque también se dio cuenta de que no lo conocía de ningún lado, dudaba olvidarlo, era demasiado calmo para no recordar sus rasgos, además de que recordaría su rostro, su seriedad y sobre todo la gran intriga que le causaba.  Cuando este decide quitarle su soda, ella solo levanta una ceja, quizás motivada por la curiosidad o quizás por la incredulidad, pretendía quejarse, después de todo ella en verdad quería beber esa soda. Sorpresa; fue la emoción que le siguió cuando aquel se atrevió a posar sus dedos en sus labios y acariciarlos de manera suave, dejando un rastro pequeño de la soda. Cierto que la quería probar pero no de esa manera; o eso creía la maga de escritura oscura.

Su respiración se quedo atascada por un segundo, sintió que su cara empezaba a calentarse y se abofeteo mentalmente, ella tenía el control. Pues el control se suponía iba ligado a controlar las sensaciones y emociones. Las emociones eran responsable de su magia, cerró los ojos un momento para serenarse, ella no era una niña, una jovencita que callera en esos impulsos por más divertidos que fueran. Veía esto como una batalla y ella ganaría, cuando los abrió estaba más centrada, le sonrió de medio lado a aquel completo extraño y paso lentamente su lengua por sus labios imitando el recorrido que antes él había trazado. –Delicioso, ¿quisieras probar? Te aseguro que te agradara demasiado. –esa sonrisa en particular nunca dejo su rostro, quería provocarlo de alguna manera, cuando lo consiguiera, sí es que lo hacía, vería que hacer con ello.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Vie Mar 07, 2014 5:24 pm

Para los presentes y corrientes sería una especie de ligoteo, pero, en el fondo, Ryota sabía que sólo aparentaba la situación ser así. Había sentimiento de tentación, sí, pero a su vez, era un juego mental entre ambos, un duelo por ver quien se proclamaría ganador de tal encuentro fatídico. Se asemejaba a una batalla de ajedrez, pero sin reglas, sin peones. La cuestión y la meta siempre sería la de ganar al contrario, daba igual los métodos que debían de utilizar para darse esa hipotética situación, exclusiva y llanamente que se ameritase ese hecho.

El gesto que hizo la contraria con su lengua...fue demasiado para su cuerpo; la tentación subía de forma expotencial. Y a su vez, eso le animaba más para dar el primer paso en el Check to Mate. No se quedaría atrás en tales actos y mucho menos siendo capaz no de ya solo igualarlos, si no de superarlos con creces. Volvió a sus andadas una vez oído las dos frases de la fémina, disparándole directamente a su cerebro un chorro de ideas, malévolas y benevolentes. Se atrevió nuevamente a coger el refresco utilizado hace apenas unos segundos, esbozando una sonrísa ladina a la par que tentativa, directa a los ojos que más le importaban: los de la pelirroja. - Realmente, sería injusto que yo la tomase solo, ¿verdad? ¿Por qué no...- dejó la frase en el aire de momento, visualizando la espuma que salía por el pequeño hueco del refresco, mostrándole un sinfín de caminos por recorrer hasta la victoria.

- ...la disfrutamos los dos? - finalizó tajante, atreviéndose a recortar la distancia de margen entre ambos y con su extremidad superior liberada, enrollarla a la "diosa pelirroja" y hacer la lejanía nula, provocando un roce entre ambos cuerpos inevitablemente: friccionando su torso contra los pechos de ésta, aprisionándolos con ligereza y de forma indolora. Aprovechando la cercanía, adelantó su cabeza hacía la oreja zurda de la apegada, aumentando el roce total de una manera exaltante pero momentánea. De esa manera su torso presionaba más el del ajeno y su parte inferior se hacía casi uno con la contraria. Una vez pasando las comisuras de sus propios labios por el contorno de la oreja, se dispuso a decir. - He descubierto que no eres como los demás, y creo que tú también has dado con la misma fórmula que yo, aplicada a mi, ¿no es así? Puede que este juego nos llegue a gustar...- culminó, acompañando su última frase con un susurro pleno en el lóbulo, con toda la seguridad de hacerla estremecer.

Su cabeza volvió a la posición normal. Faltaba la última acción para coronarse. Sinceramente, no sabía si esto era por su orgullo o ya le atraía esa forma de pensar, de decir las cosas y de actuar la pelirroja. Era confuso por el mero hecho de jamás haber sentido lo que estaba sintiendo ahora: necesidad, pasión, excitación, dulzura...era un cúmulo de todo; un cóctel que, le estaba encantando demasiado. Y era únicamente con ella.
Quedaba el accionar final, cosa que dubitativo aún se hallaba el médico. Pese a todo pronóstico, un sentimiento le incitaba a ejecutarlo y no ya solo esas ansias de ganar esta peculiar y extravagante batalla. Con su mano en la cual sostenía la soda la arqueó hacia arriba para poder beber bastante del liquido, mezclándolo con su saliva y añadiéndolo cierto sabor único. Posó y devolvió la lata a la propietaria, comenzando con el paso final.

Sus intenciones eran concisas y vistosas: quería transferirla el líquido a través de su boca, con un beso intermediario como receptor y emisor a su vez. La cabeza de éste se quedo a medio camino de los labios para, de forma directa y tentadora, dejando caer varios hilitos de saliva con impregnación del sabor de la soda. De por sí, estaba fría, pero su saliva ponía esa temperatura a favor, calentándola de esa manera. Esos hilos acabaron por debajo del bikini. Siendo concretos, entre los pechos de aquella y debido al roce, expandir esa sensación completamente por toda la extensión de éstos, terminando por rozar cada comisura propia con la pareja: la de la chica que le había vuelto loco en escasos minutos. Era deseo lo que recorría cada hueso de su piel y lo que salía por cada poro, no quería ganar esta batalla.

La había ganado con solo conocerla.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Sáb Mar 08, 2014 7:37 am

Natasha en el fondo se estaba divirtiendo por toda la entera situación, la cual había conseguido su propósito; hacerle olvidar por completo de sus problemas, por lo menos por ahora. No importa que no conozca el nombre de aquel sujeto que la entretiene, ni siquiera eso ha preguntado; pero lo tiene como un detalle sin importancia. Ya si más adelante se daba cuenta de su imprudencia, pues sería más adelante que se regañaría como es debido. Mientras tanto se enfocaría en el presente, en ganar esta partida; de ¿Qué? No estaba segura al respecto.

Se deja embelesar por lo que ve, por lo que él hace, honestamente había pensado que ella lo tenía, pero se daba cuenta que quizás era el revés, quizás era ella la que estaba siendo cautivada, siendo guiada tal cual polilla por la luz de una vela, acercarse demasiado seria su perdición, como Ícaro queriendo alcanzar al sol. Debía alejarse antes de que fuera completamente aplastada y derrotada. Mas no podía, no quería siquiera escuchar lo que su yo interior le advertía, prefiere continuar el juego.

Se pregunta qué fijación tiene con su soda, la cual debería estar siendo bebida y no cambiada de manos a cada instante, sus palabras hacen que la imaginación de Natasha empiece a florecer, las escena que pasan por ellas son una mezcla de todo un poco, —Los dos suena bien, —dice; sin embargo sus palabras suenan extrañas para ella, la sola acción de jugar con la soda le hace, tentador, pareciera un ángel pecador que la invita a unirse a ella. *Nota mental: dejar de leer los libros que las chicas del gremio me dan* se dijo, pues no tenía la menor idea de dónde demonios había sacado eso ultimo, aunque claro todo ataviado de negro con esa calma que demostraba; bien podría ser un ángel vengador.

Solo da un paso hacia atrás cuando el pelinegro se le acerca demasiado, invadiendo su espacio personal y rodeándola por completo, el suave roce que su cuerpo hace con el suyo es agradable y placentero, su voz susurrada a su oído, hace que se estremezca y tiembla, pero no es por frio, expectación, quizás. Aunque Natasha gusta de pregonar de control en este instante siente que poco a poco el muy traidor se aleja de ella. Por un momento se ve a sí misma pasando las manos por el cuello del extraño, pero se contiene cuando escucha sus palabras, le ofrece una suave risa, una que probablemente es sincera aunque ni ella misma esta segura. —Eres intrigante, me das curiosidad, demasiada debo aclarar. No eres como los demás si los fueras, no estaría aquí enfrente tuyo, —quizás de ser otro hace mucho que lo hubiera golpeado, atacado sin importar las consecuencias, evita hacer una mueca de completa decepción cuando aquel hombre se aleja de ella.

Aunque eso ultimo se lo olvida cuando le ve beber de la lata, Natasha tenía una teoría de lo que él haría, después de todo fue él quien dijo que ambos disfrutarían de la bebida, estaba segura que estaban dando un buen espectáculo, pero no importaba lo que los demás creyeran, sonríe levemente pues será un espectáculo para recordar, quería suponer. Coge la soda, sin despegar los ojos de aquellos pozos negros que la han cautivado, no le gusta la palabra; sin embargo era la más pura verdad, la había cautivado; la curiosidad era siempre un buen motor para algunas cosas. Ve como su cabeza defiende a la suya, era un poco más alto, su respiración vuelve a atorarse, siente un nudo enorme en su vientre, lo asocia a la expectación del suceso, se preguntaba: al final de todo ¿Quién sería el verdadero ganador de este juego? Un juego al cual aun no había puesto nombre, pero que le había salvado de irse a encerrar a una habitación y hundirse en la miseria, por un momento la chica pensó que necesitaba donde recargarse, no entendía porque aquel hombre había cesado su avance, pero segundos después lo descubrió.

Los pequeños hilos de refresco iniciaron un tortuoso disenso por su cuello, pecho y mucho más abajo, la temperatura de la soda hizo que su sintiera acalorada, irónico, pues la soda debía hacer todo lo contrario pues fría era como se supone estaba. Su lengua se asoma nuevamente y saborea el liquido que él le había proporcionado, le sonríe antes de cerrar la distancia entre ambos, el juego era divertido que se permitiría disfrutarlo solo un poco más, solo un poco mas era la mantra que la joven se repetía mientras movía lentamente los labios sobre los ajenos. Cumpliendo así el propósito de su acompañante, el intercambiar la soda, que la misma pasara de su boca a la boca de la sirena. Había tenido razón, esta era una buena forma de disfrutarla ambos. Sus manos han terminado en el pecho del extraño.

La chica se vuelve un poco más osada, así que empuja su lengua dentro de la cavidad ajena, explorándola por completo, robando por completo el sabor de aquella deliciosa soda, la enreda con la lengua del chico y comienza una nueva batalla, otra diferente, otra batalla de la cual no importa quién gane… ha descubierto que en ciertas batallas, en verdad no importa quién es el ganador.


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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Sáb Mar 08, 2014 11:24 pm

Sus labios con los de ella le producía una sensación, única...inigualable, tan perfecta como era la fémina. En ese momento clave quería detener el tiempo y resguardar este espacio por toda su vida, era algo tan magnífico...Bien cierto era que jamás logró experimentar una sensación parecida a ésta, pero eso no le restaba importancia si no al contrario, la sumaba. Deseaba tocar esos labios y volver a experimentar esta emoción, estos sentimientos, cada día de su vida a partir de ahora. Aunque...¿por qué lo hacía aquella? ¿Orgullo y egocentrismo? Recordó en ese instante las palabras ajenas, penetrando cada apartado de su cerebro y, aunque le doliese reconocerlo debido a su ego, de corazón también: "No eres como los demás, si lo fueras, no estaría aquí, enfrente tuyo". Lo más seguro es que viniese a raíz de las suposiciones del tez pálida; no era más que un juego y se quedaría allí. No tendría porqué evolucionar, no tendría porqué llegar a más y apartar el propósito principal de las acciones envenenadas: hacerse victorioso sobre el contrario mediante el intelecto.

Puede que sonase totalmente ingenuo y precipitado, pero el sentir ese gesto y adelantamiento tan osado por parte de la contraria, profanando su cavidad bucal y, a parte de hacerse con la soda, juguetear con su propio músculo...estaba cada segundo más convencido que ambos sentían otro deseo distinto únicamente al de ganar este "encuentro" tan extraño. Cerró sus ojos; deseaba que este momento fuese especial, porque sería su primer beso...queriendo o no, era especial y único. No es que se lo haya arrebatado ni mucho menos, es que él, en parte, se ha entregado totalmente en ese sentido, de manera inconsciente inclusive.
En el momento cúspide de formar un enlace entre ambos músculos interiores, notó como una fuerza le arrebataba absolutamente esa oportunidad brindada. Se desplazó unos metros hacía su derecha, cayendo sin remedio al suelo, apoyándose con sus piernas en la minúscula arena. No pudo evitar llevar su mano zurda a su tabique nasal...y, en efecto: sangraba. Los ojos se abrieron de forma rápida, acechando con una mirada asesina a quién, no ya le había golpeado...si no desgarrar esa sensación agradable y perfecta que le había sometido la pelirroja.

Era un hombre, más bien un chico. Por su físico musculoso y sus rasgos faciales no debería de sobrepasar la mayoría de edad. Las ganas infames e insanas de devolverle el golpe ascendían, pero...había un fuste claro: su físico era pobrísimo en cuanto a fuerza se refería. La voz estrogenada del agresor se mantuvo en un hilo constante.
- ¿Qué te crees para tener esto en una playa? Todos la deseamos y llegas tú, un estúpido y la consigues. Te debería de pegar una paliza, maldito. ¡ELLA SERÁ MÍA! ¡VALGO MÁS QUE TÚ! ¡SÓLO HACE FALTA VER MIS MÚSCULOS, MALDITO GUSANO! - pronunció, en el hilo que estaba graduando hasta convertirse en grito, golpeándose cual mono en celo el torso, resonándolo.

Unas primeras impresiones patéticas le rondaban la cabeza. El golpe propinado aún le dolía...y no se culpaba de eso, pues su cuerpo no estaba diseñado para este tipo de confrontaciones. Levantó su cuerpo, esbozando una sonrísa neutral, ladina...fantasmal se podría decir. - Ella no es ningún premio. No la trates de esa manera. Ella elige con quién se junta, no es un mero trofeo para fardar ni jugar, ¿entiendes? La pelirroja vale demasiado para calaña como eres tú y muchos más. Yo si hice eso es por...- siquiera pudo acabar la frase el médico: un golpe más inesperado se lanzó sobre éste, con el mismo agresor. Éste se dirigía a su rostro. A medida que lo veía precipitarse, podía visualizar con total claridad como el puño ajeno era capaz de tapar su rostro. Una vez impactado sin poder hacer, prácticamente nada cual saco de boxeo, se elevó en el aire hasta entrar en el bosque que se encontraba al sur de su posición, teniéndole que parar, fuera del alcance visual de todos, un robusto árbol rodeado por una fauna de éstos.

El golpe que fue sometido el cuerpo, tuvo, como reacción espontánea, toser algo de sangre, ensuciándose de ese líquido rojizo fuerte más aún las propias manos. Al ver esas gotas y manchas de sangre, las cuencas de sus ojos brillaban, su pupila...se descolocaba. Nunca había visto tanta de su propia sangre. Una palangana importante inundó su garganta, pudiendo retenerla y reprimirla. Deseaba moverse, deseaba ir hacía allí por su...

Arg. ¿Por qué no decirlo? Su...chica. Estaba bien dicho que no era un trofeo, pero la quería. Su corazón...palpitaba por y para aquella. Al contrario que su cuerpo, que no reaccionaba, el motor de éste sí que lo hacía y dictaba, en vano por el dolor, que fuera hacía la razón de sus bombeos. De fondo se podía oír como aquel orangután chirriaba y balbuceaba cosas sin sentido. El cuerpo de Ryota estaba, sin exagerar una pizca, masacrado. Sentado, obligándose a ello.

El que golpeó se dirigió a la pelirroja y con unas absolutas confianzas, enrolló sus brazos a las caderas de ésta, simulando a Ryota.
- Venga muñeca, vámonos a pasárnoslo genial. Él es un debilucho y un pringado, un maniquí. Yo te lo haré pasar genial. -


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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Dom Mar 09, 2014 6:04 am

La situación, fuera cual fuera, simplemente no era lo que la chica había esperado. Quería seguir con el juego, porque quería demostrar algo, ese algo era la razón más sencilla de la existencia humana; no quería perder. Pero mientras besaba, las cosas son como son y Natasha besaba al pelinegro, se dio cuenta que lo hacía ya no por juego, sino porque quería. Porque en el fondo, quizás necesitaba algo a modo de consuelo para salvarse a sí misma de lo que pasaba por su cabeza.

Triunfo, gusto, placer, deleite eran alguno de los tantos sentimientos que pasaban por el psique de la maga de Mermaid Hell, no quería dejarlas ir, pues eran emociones verdaderas, que poco a poco opacaban al odio, resentimiento, desesperanza que habían estado con ella en gran parte de su vida, se dejo llenar. Sin embargo su disfrute llego rápidamente a un abrupto final, abrió los ojos queriendo averiguar porque el cambio de actitud de su compañero, lo que encontró fue algo que no se esperaba; maldijo y empezó a caminar hacia aquel tipo.

Las palabras dichas por aquel hombre sin cerebro, solo avivaron la furia que la maga empezaba a sentir; el atacante entraba en la categoría de: bestias sin cerebro que solo la veían como un pedazo de carne, la chica sabia que llamaba la atención, hasta cierto punto le gustaba pero no era para tanto. Lleva su mano derecha a su cadera, buscando su tessen; vuelve a maldecir pues se da cuenta que no lo lleva encima… —Basta, —dice calmada pero con autoridad, pretendía defender al chico que hasta hace poco la había entretenido, pero fue detenida por dos cosas. Primera, el pelinegro era un chico y lo poco que sabia del género masculino se reducía a coqueteos y que tienen orgullo por nada del mundo le gustaría que le ayudara, segundo sus palabras.

Lo mira con sorpresa, ciertamente esas palabras le habían alagado, le habían encantado y fascinado, ella quería escuchar el resto de lo que él fuera a decir, estaba atenta y ansiosa, mas su deseo no se cumplió, vio como de forma no agradable el pelinegro fue arrojado fuera de ojos curiosos, estaba indecisa en que hacer, razón de que ahora se mordiera fuertemente el labio, la presión fue demasiada que sus dientes sacaron un poco de sangre, cuando ya había decidido seguirlos siente a aquella bestia posar sus manos sobre su cadera.

Aunque su cara permaneciera calmada, Natasha era un cumulo de emociones todas negativas, aquel hombre se atrevía a decirle cosas sin sentido, a cuestionar sus decisiones, a querer imponerse, a menospreciar lo que ella había admirado, a considerarla una muñeca sin cerebro que se deja guiar por apariencias, las emociones que la sirena había mantenido escondidas salieron a flote, se dejo envolver por ellas y sonrió dándoles la bienvenida. Había sido un buen intento el dejarlas ir, pero ahora ya no importaba. Se giro un poco y puso su mano izquierda sobre el pecho de aquel hombre, quien sonrió victorioso.

—Es débil, —dijo empezando a hacer pequeños trazos sobre el pecho del tipo, con ayuda de su dedo índice y medio. Aquel lo tomo como una caricia, la chica le sonríe como si disfrutara de lo que veía. —Eres mucho más fuerte, —el ego masculino siempre era la perdición de ese género. —Impresiona tu fuerza, tu carácter y todo tú, —poco a poco iba bajando el volumen de su voz, —Sin embargo —había terminado los trazos. —Te has equivocado de chica, idiota. —el chico solo frunció el ceño sin comprende, —Yami no Écriture: angoisse —lanzado el hechizo aquel sujeto empezó a gritar, Natasha no podría nunca adivinar que es lo que sus víctimas veían, pero sonrió contenta cuando el chico se tiro al suelo girando y girando, gritando como niña, pidiendo que se detuviera, el que, sinceramente a la pelirroja no le importaba.

Lo miro arrogante, sin importarle que empezara a retorcerse, que sus ojos se dilatara, que empezara a arañarse sacando sangre, ese hombre era débil, no sabía si era o no mago y no le importaba. Llevo una mano a la cadera alzo la cabeza en un porte claramente retador y miro a toda la audiencia, a diferencia de aquel que seguía en el suelo, ella no prefería la discreción, ella quería dar un mensaje a todo aquel que quisiera intentar lo que él había hecho. “Cuestiónenme y sufran” los ojos que antes la admiraban se apartaron de ella, la llamaron bruja, solo sonrió; antes de girarse y caminar hacia a donde suponía estaría el pelinegro, su porte era seguro, sabía que entre más creciera la distancia el hechizo desaparecería rápidamente.

Cuando llego al bosque comenzó a buscar al chico aquel, en verdad Natasha se decía que debía preguntar su nombre, no podía seguir refiriéndose a él como: chico, pelinegro, compañero, persona interesante, ángel vengador, un pecador… ahora quería conocer su nombre. Suspira cuando lo encuentra, recargado en un árbol solo había una palabra para describirlo, Deplorable. Camina hasta él y se pone en canclillas, recarga su codo sobre una de sus rodillas y apoya su cabeza en su palma. Mirándolo. — ¿sigues en el mundo de los vivos? —Tendrían que buscar atención medica, Natasha no tenía la menor idea de cómo curarlo, — ¿puedes levantarte o esperamos un poco? —dio a entender que se quedaría para ayudarlo, después de todo parte de la culpa de esto era de ella, aunque claro nunca lo admitiría en voz alta.


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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Lun Mar 10, 2014 12:05 am



De verdad el médico, el estratega, el egocéntrico estaba en esa situación tan...inusual por su parte; rendido, humillado, traumado con ver tanta de aquel propio fluido rojizo. Las sensaciones primitivas que desbordaban su mente eran la de dar el más cruel final al susodicho, pero no quería malgastar sus fuerzas. En el fondo, era consciente que no merecía del todo la pena...y más cuando una chica de ese calibre le, en cierta parte, vengaba del ajeno. Oía gritos, quejidos al otro lado de la arboleada. Confirmó su especie de cualquier minúscula duda que podía albergar sobre ese tema al verla atravesar los árboles, dejando atrás la playa y yendo hacía el debilucho. Seguramente le parecía un chico inútil...y en parte, tendría sentido, lógica y razón. Al menos, exclusivamente en el apartado físico.


Odiaba ser visto por la mujer a quien le había obligado experimentar tantos sentimientos en un plazo relativamente corto de tiempo, pero no podía guardarlo al cien por cien. Prefería, en todos los momentos y segundos que tuviese con ella, ser sincero, lo más hasta cierto punto. Aunque esas palabras calaron el fondo de su pequeño corazón, supo llevarlo hasta un vacío profundo y resguardarlo ahí. No sabía porque, pero....lo que más deseaba en la patética existencia que había tenido era justamente aquí: besarla. Terminar lo que el engendro finalizó de forma obligatoria.
No es que tuviese miedo, terror o simple certeza de que le denegase ese gesto y accionar, si no de molestarla...Ella era una de las pocas cosas que de su vida estaba obligado a resaltar y no quería perderla. Por nada ni nadie en la galaxia.

La sangre de sus manos fueron a parar a la corteza del árbol que le sostenía, enfocando sus pozos negraceos en los contrarios, humedeciendo su voz, que aún delataba su condición física dolorosa. - ¿Sabes...? Puede que me lo deniegues, puede que te apartes, puede que pienses que te tratas de un juego, sin embargo...- se pausó y en un movimiento terriblemente doloroso, escondiendo sus muecas en ese rincón de corazón para no preocuparla siquiera una pizca, se sobrepuso en el suelo, adelantando su rostro hasta el de ésta, quedando de margen, aproximadamente unos cinco centímetros. - La única cura que puede subsanar y existe para mi cuerpo, para mis dolores y para completamente todo...- volvió a pausar su discurso, dubitativo en el avance con su cabeza y finalmente sobrepasar esas distancias hasta que ambos labios se comenzaran a rozar, siendo que sus cuerpos estaban alejados de por si.

- ...eres tú. - sentenció, recortando sin ningún peros las distancias para confrontar los labios de una manera sutilmente dulce y suave. No era una réplica del otro beso. Éste podía detonarse y sentirse como más necesitado, como con más sentimiento. Sinceramente, se sentía relativamente tonto y estúpido al decir ese tipo de cosas y aún más, haciendo caso en sus acciones a su corazón y no a su mente. Pero sabía que no era necesario pensar de una manera malévola o planificadora con la pelirroja. No lo deseaba ni quería hacerlo; ahora ni nunca. Quería formar parte de su vida, de alguna manera u otra, pero siempre estar a su lado, para sobreprotegerla con todo lo que poseyera y cuidarla en todos los aspectos posibles y por haber.


Spoiler:
Perdona por el post tan corto, Q1...>3

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Lun Mar 10, 2014 4:08 am

Natasha estaba un poco alterada por todas aquellas emociones negativas que había conseguido con aquel hombre que había golpeado al pelinegro, pero por él trataba de ocultarlas. ¿Qué sacaba con mostrarles su verdadera plumas? Nada, así que nuevamente escondería esas mismas hasta que volviera a necesitarlas.

Al ver al chico en tal mal estado por un momento quiso regresar con aquel chico y hacerlo sufrir mucho mas, no lo entendía ella no era la salvadora de nadie, quizás pudiera aparentarlo pero siempre había un beneficio de ello, mientras espera alguna respuesta, algún movimiento la sirena muerde su labio, antes lo ha lastimado pero ahora el ardor que sus dientes le causan, es bienvenido. Sinceramente odiaba lo que veía, no tenía muy en claro el porqué, en verdad quería regresar a hacer justicia, pero se contenía. Piensa un poco acerca de donde llevarlo para que lo curen.

No era experta, nunca intentaría curar a alguien; pero pareciera que el pelinegro necesitaba una buena atención, pero él se incorporaba un poco pero se movía, eso alegro a la maga que lo demostró con una pequeña sonrisa, quizás pronto estaría totalmente recuperado. Aunque era demasiado pronto para suponer demasiadas cosas; ve como empieza a hablar y pone atención; así que le pediría un favor. Lo haría, pues la chica pensaba en esos momentos que lo que él pediría tendría que ver con ayudarlo a llegar a algún lugar donde se le atendiera, quiso rodar los ojos pues nunca le negaría eso; ante las palabras un juego la maga de Marmaid Hell parpadea confundida, se empieza a preocupar por lo que él fuera a decir.

Cuando empezó a avanzar hacia ella, su primer instinto fue pararse y alejarse; había algo completamente diferente en sus orbes, pero fue incapaz de moverse; sus palabras solo hicieron lo que nadie había logrado casi nunca, sus mejillas se calentaron a más no poder. Quizás tuviera que ver con que él había aclarado que no era un juego, que esto lo que él sentía era verdad, no para probar nada o conseguir algo. —Yo…— que pretendía decir la maga, nunca se sabrá pues el pelinegro cerro la distancia entre ambos. Natasha está sorprendida, su corazón late con fuerza y no sabe si es por gusto o por miedo, ella odia estar confundida y en este momento lo está.

Corresponde su beso, por un memento, se pierde en los labios ajenos. Había un sentimiento de calidez que había olvidado desde hace mucho, sin embargo recuerda los problemas que él tiene y se separa, junta su frente con la del chico. Ya no está en cunclillas, ahora está sentada como si fuera a tomar el té, sus manos van a parar a ambos lados de su cabeza, lo inclina para que sus miradas coincidan. Sus ojos zafiros se pierden en los negros. —No se tu nombre, no sé quién eres, tú tampoco sabes nada, absolutamente nada de mí. —la chica hace una pausa para tomar una bocanada de aire, pues siente que lo necesita. [b] —Pero no es malo, — lleva su mano derecha al brazo contrario, toma su mano y la coloca encima de su corazón. —Mira lo que haces, — le reprocha un poco, pero le sonríe. —Vamos al médico y después vemos todo lo demás, ¿si? — pues estaba totalmente preocupada por su salud.

Haría lo que fuera para verlo nuevamente de pie, sin todos esos moretones, quería que la sangre no empeñara su piel. Lo quería con la misma porte que hace poco había tenido, primero era necesario que estuviera bien, además eso le daba a Natasha tiempo para ordenar toda los pensamientos que tenía en su cabeza. Sus mejillas aun están un tanto rojas, pues era un día peculiar; un día en donde había demostrado más emoción verdadera que en 9 años.


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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Lun Mar 10, 2014 12:25 pm

No esperaba que ella correspondiera el beso, así que le tomó algo por sorpresa, no pudiendo siquiera conciliarlo por completo, quedándose embobado en la siguiente mirada de ambos, perdiéndose de forma consecutiva en esos ojos azules que le habían cautivado hasta límites insospechados y oscuros. Todo su cuerpo estaba fusionado con el de la fémina y su mente, perdida en las acciones y buscando cordura entre tanto anhelo de felicidad abrumante. La frente del médico con la de ajena, aún perdiéndose en todo lo que le obligaba a transmitir ésta. El sumun sentimental y de su corazón bombeando en demasía ese líquido que se exteriorizó hace apenas unos minutos, era tremendo. Llegó, literalmente, al clímax cuando empuñó su brazo y posó su propia mano en el pecho de ella, concretamente en el derecho desde la posición de Ryota, donde albergaba el corazón que le producía tanto felicidad.

Como si de un acto reflejo se tratase, no pudo frenar sus instintos de apretar esa zona, notando ampliamente todo el pecho en sí: tamaño, forma, composición...De esa manera podía determinar a cuántos latidos estaba sometiendo su cuerpo y a su motor, y a raíz de eso, averiguar porqué latía de esa forma. En efecto, los latidos eran frenéticos, sin pausa...no se podía quejar de ese tic-tackeo pues el propio estaba también así o incluso peor parado. Aunque no podía negar que también palpó para propósitos lascivos ya que todo el cuerpo de la mujer le transmitía, a parte de sentimientos cálidos otros que jamás había sentido por alguien. Como si quisiera comerla poco a poco, disgustándola, tomar todo el cuerpo y formando un solo segundo tras segundo...

Sentía la necesidad de aprovechar ese momento así que se dispuso  a dejarse llevar por la corriente de lo que sentía: expandiendo su mano y abarcando una mayor parte de ese rincón, sometiendo a una presión no fuerte si no al contrario. Dulce como ella sola y con la ayuda de las yemas de sus propios dedos, desencadenar unas caricias superficiales para contrarrestar el pequeño dolor del apretón que la podía ocasionar. - Perdona, no...no pude evitarlo. Me parece perfecto, al igual que toda...- alejó su mano como método de defensa a lo que iba a seguir, pausándose para cambiar el rumbo del verdadero significado final. -...tú corazón. - mencionó, a través de un hilo de voz; melódico y suave, tornándose sus mejillas de un color rosado, como clara seña del acto y palabras que había realizado. Realmente, no mintió, pero lo que iba a decir, era más fuerte "...al igual que toda tú". Quería mover mas su mano, pues que el experimento de probar a hacer eso, despertó algo muy profundo de su corazón y porqué no, algo que nunca había sentido. Aunque era consciente que "toda tú corazón" no poseía ningún sentido, pero esperaba que colase.

Evitando que se perdiera aún más en la mirada y por consiguiente, en ella, se fijó en una zona doble que poseía un color al igual que el suyo en las mejillas. No, era aún mayor, mucho. ¿Acaso la hizo sonrojar sus palabras anteriores a las dichas? Sus comisuras se desplazando, formando una sonrísa feliz, risueña. La dificultad para adivinar el porqué de este esbozar era simple, solo tenía que seguir el trayecto que hacía sus ojos. Algo atrevido y confiado de puertas para fuera, colocó sus labios sonrientes en la mejilla derecha. A pesar de su confianza, por dentro, se sentía muy cohibido y le costaba horrores hacer cosas como ésta. Nunca lo había hecho, era su primera vez...en todo.

Besó la susodicha zona, ladeando su cabeza para llegar a la otra faltante y repetir el proceso, escuchando atentamente las palabras que ella le comunicaba. Se podía notar como se preocupaba...y le encantaba. - Me llamo Ryota Shirogane, y sí, tienes razón. No sé nada de ti ni tú de mi, pero estoy seguro de que me encantará todo lo que vaya sabiendo de ti. Aunque quizá tengas un pasado oscuro, quiero...- a parte de tragar saliva y respirar, quiso pausarse pues las palabras que diría a continuación hacían altibajar su propio corazón incluso. - ...poder iluminarlo, al igual que tú vida. Daré todo de mi para aunque sea hacer un 1% de éxito. Puede que suene demasiado precipitado, pero...es lo que siento ahora mismo y no cambiará tan fácil. - se sinceró en esos aspectos y temas con la pelirroja, tomando una leve distancia con su cabeza para observarla todo el rostro y deteniendo su recorrido en los labios contrarios. Una gotita de sangre se deslizaba a consecuencia de una pequeña herida en el inferior. Su mente daba vueltas al porqué y solamente pudo hallar, de primeras, que quizá fuera de lo débil que es, reprimiéndose así misma. Esperaba que no fuese por eso, pero mucho menos la preguntaría tales cosas, de momento. - Soy médico, así que confía en mi, solamente necesito quedarme aquí un rato, reposando y estar tumbado por el catástrofe de mi espalda, al igual que en mi estómago. No tengo material aquí, pero con unas vendas que efectúen como compresión alrededor de la parte baja de mi espalda y estómago, estaría bien. Me duele todo el cuerpo, pero es normal, es la reflexión del golpe...- comunicó parte del examen médico que logró hacerse a si mismo en este corto lapsus de tiempo, sacando conclusiones primerizas pero que no se desencaminaban de la realidad. Y, no mentía cuando afirmó que ella era su cura total ante cualquier remedio.

Sus labios, por decisión propia, decidieron ir a hacerles una visitas a los parejos por parte femenina, besándolos con pasión, tomándolos como si de un objeto demasiado preciado se tratase, saboreando el aromo de éstos con ternura y lentitud, disgustándolos poco a poco hasta reparar con saliva esa heridita leve y deshaciéndose de la gotita de sangre, volviendo a separar ambas cabezas, brillando sus ojos a la hora de confrontar nuevamente las dos miradas y dejándose mostrar un pequeño e indefenso hilillo de saliva que si se separaban se acabaría cayendo y de otra manera aumentándolo, que sería la descendencia de otro beso por las dos partes. Pero quería que ella lo decidiera. Lo más seguro y es que su cerebro se estaba mentalizando para eso, es que se separasen totalmente.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Mar Mar 11, 2014 12:40 am

Natasha estaba a la espera de cualquier reacción por parte del pelinegro, había dado a entender demasiadas cosas y ahora que se ponía a pensar un poco quizás debió haberse callado; sin embargo había sido dominada por sus impulsos y hablo con toda la sinceridad que era capaz de tener; sin medir las consecuencias de ello. Eso no era propio de su persona; pero no había actuado como era normal desde que vio a ese pelinegro, al principio fue solo juego y ella lo sabía con certeza, ¿Entonces en qué momento todo cambio? Era la pregunta que se hacía, mientras contemplaba los ojos de aquel hombre.

La curiosidad había sido un buen motivo, también era una variante que le asustaba, pues aquel dijo que la analizaba, eso es lo que le daba pavor, se dijo loca, pues eso era una razón tonta, en definitiva debía estarlo, pues de ser otro el que la tocara, muy probablemente lo hubiera golpeado. Natasha no era tan inocente para no saber que el hombre enfrente de ella tenía otros motivos para estirar, acariciar y apretar un poco su pecho, en definitiva la pelirroja debía pararlo, la voz de la razón era la que le decía todo aquello, mas la chica permanecía sin moverse, con las mejillas rojas, perdiéndose en la calidez que él desprendía. Las palabras le alagaron, aunque claro de ser otra quizás su cara, orejas estuvieran del color de su cabello. —Gracias. —dijo, pues algo le decía que era casi en su totalidad sincero. No buscaba nada más o eso esperaba la chica.

Bien podría estar dejándose llevar por sensaciones desconocidas, llevándola a ser irracional, al final quizás el chico quizás no fuera nada como ella se lo estaba pintando, pero justo ahora no le importaba, sus pensamientos negativos quedan varados cuando siente los suaves labios de aquel en su mejilla, parpadea en señal de sorpresa, su respiración se detiene abruptamente cuando besa la otra de la misma manera, el gesto ha sido demasiado tierno, le hizo recordar los buenos momentos que tuvo con su padre, antes de que su relación cambiara. —Ryota, me gusta. —no mentía, le gustaba el nombre. Ante lo que dijo se le formo un nudo enorme en el estomago.

Eran palabras demasiado bonitas, para ser verdad. Había una parte de la chica que nunca cambiaria, no podía confiar en nadie al 100% solo en ella e incluso había días en los que ni siquiera confiaba en si misma entonces ¿Cómo hacerlo con un extraño? —Suena bien, pero eso no será posible. Mi mundo no cambiara solo así como así. —la chica era demasiado pesimista al respecto. —Gracias por querer intentarlo, es más de lo que han ofrecido. —considerando que las personas se quedan con la imagen que da, la de señorita perfecta que no tiene ningún problema, la mascara ayuda a sobrevivir pero también a que pocos personas escarben en ella, Natasha no se queja pues lo que ella buscaba ¿verdad? Con esas simples palabras aquel hombre, Ryota, la hacia cuestionar gran parte de lo que ella se ha impuesto a lo largo de los años.

Si, a cada instante, a cada momento que pasaba con él; su cabeza y pensamientos se volvían un caos, pero claro no quiso escuchar a su voz interior, ahora tendría que vivir con ello. Difícilmente escucho lo que dijo después, lo que entro en su cerebro fue la declaración de que él era medico y que solo necesitaba descanso para reponerse, lo mira un tanto exceptiva pues no esta segura de ello. —Mmmmm, medico. Este completamente seguro que con solo descanso estarás bien. —la muchacha prefería centrarse mas en otras cosas, que intentar resolver todo lo que tenía en su cabeza, sus ojos se abren cuando el chico posa nuevamente sus labios sobre los de ella.

Solo permanecen de esa manera un momento antes de cerrarlos y corresponder aquel ataque pasional que sufre su persona, su piel se pone de gallina, Natasha había besado a algunos cuantos hombres con anterioridad, pero no entiende porque siente que en esta ocasión es diferente, ¿Qué lo hace diferente? Quería respuestas, pero estaba asustada de obtenerlas, se ha dado cuenta que él la asusta, no por sus acciones, sino por lo que le hace sentir y cuestionar, cuando se aleja agradece. La chica se mueve un poco hacia atrás, marcando una distancia que no es mucha, se pasa la lengua por los labios y lo mira fijamente, queriendo descifrarlo. —No entiendo, no entiendo. —podía parecer y alejarse, su mente racional le decía que era lo correcto lo que necesitaba. Me asustas, solo unos cuantos minutos y haces que me cuestione demasiadas cosas, simplemente no entiendo. —para ella todo se trataba de entender, de que todo fuera claro como el cristal, mínimo con su vida. Se suponía que debía ser un juego, pero no parece serlo, cuando se torció de esa manera. —la chica empezaba a divagar un poco, señal clara de que perdía los nervios, lo miraba buscando respuestas esperando que se las diera.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Mar Mar 11, 2014 3:06 pm

Había tanto por corresponder, comentar, mencionar, aclarar, cuidar...que estaría horas y horas charlando, discutiendo con palabras en cuanto a varias cosas. Inclusive esa duda que se la notaba cuando él mismo dijo que su especialidad era la del apartado médico. Sin embargo, sería, según su franca opinión, totalmente en vano solo dialogar mediante palabras, pues alguien, hace una década le dio un sabio consejo: "Actúa y no hables ya que las palabras se oyen, se sienten mas no se quedan muchas veces grabadas a fuego en la mecánica contraria". A priori, el pelimoreno poseía en sus manos dos opciones, por no decir una infinidad de ellas. Aunque le costaría hacer tal hazaña por su parte, lo deseaba. Deseaba más que nada en este mundo, por encima de besarla incluso, cuidarla. Cuidarla hasta que llegase la hora de su hipotético y último aliento en esta vida alocada.

Un torrente de preguntas vino a su cerebro cuando ella replicaba, de una forma un tanto inesperada, a ella misma. Era raro, pero suponía que lo llegaba a comprender ya que él mismo era el que también tenía su corazón en carne viva y dubitativo, sin poder reaccionar como él debería o dejarse llevar por los afluentes de sus propios sentimientos, que es algo que siempre controlaba, hasta este dichoso momento, de una manera mejor que excepcional. Ésta chica le puso los pies en la luna y el suelo en la tierra; le dio la vuelta a todo lo que tenía cualificado y ordenado en su motor y su cerebro, dando lugar a incoherencias sin exactitud exacta ni mucho menos. En un acto concienzudo y confiado, pasó a enrollar con sus dos extremidades del tren superior el cuerpo, completamente, de la pelirroja, formando un enlace gracias a sus dos brazos por la zona del vientre de la fémina, recargando su propia espalda en el tronco nuevamente. En un tirón suave como tierno, volteó el cuerpo de su "amada", recortando distancias establecidas y terminando por acomodarla en su torso: la cabeza en ese lugar, apegándola la espalda y todo lo que conllevaba a su parte delantera, deslizándola brevemente para propiciar aún más la comodidad en la chica que le había obligado y querer sentido tanto.

El sol decaía con lentitud, pudiendo visualizar ambos gracias a la posición ese bello atardecer que se alejaba muy poco a poco. Ryota mismo deslizó un poco su cuerpo para aún así mas acomodarla, apretándola con el enlace de sus brazos y llevando su cabeza a la contraria, dejando un llano beso en ese pelo rojizo que tanto le hacía perder la cordura. - No solo lo intentaré, si no que lo conseguiré. Cuando te importa una persona, das todo por aquella y, aunque yo jamás lo haya hecho, lo haré contigo. Puede que tu pasado te atormente, igual que a mi el respectivo, pero...estoy aquí, ¿entiendes? - esa última frase la dedicó con un énfasis enfocado a la dulzura y suavidad de su voz, bajando un poco los tonos. - Me da igual lo que digas, las cosas que hayas pasado...haré que todo cambié a partir de aquí. Q1 - y ahí dio lugar y nombre, apelativo cariñoso más bien a la chica. Los motivos se los guardaba para él, aunque sabía a consciencia que si preguntaba, la diría encantado.

- Yo tampoco se cuando cambió esto de juego a...sentimientos, se podría decir. Soy alguien que miente por naturaleza y no te he mentido siquiera en mi nombre, realmente...también estoy asustado y te seré franco: no confío en ti tan fácilmente, pero eres lo que más me importa ahora, para conseguir lo que quiero. - casi estaba por finalizar, empezando con unas suaves caricias en el vientre ajeno, formando circulitos con sus yemas de ambos dedos. - ...y es tú plena felicidad, señora X. - se confesó, mediante un hilo estrecho de voz, sobretodo cuando dijo "señora X" pues desconocía el nombre de la persona que había hecho luz un poco de su oscuridad. Entrecerrando sus ojos, con unos pensamientos algo contrarios. No sabía como iba a reaccionar ella. Pero si tenia algo claro era que no la perdería, por nada ni nadie en el mundo...

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Jue Mar 13, 2014 6:44 am

Natasha, estaba impaciente por la respuesta del pelinegro. Necesitaba algún hecho solido y conciso para catalogar lo que le pasaba, cualquier palabra que le diera sentido a todo lo que pasaba con su persona seria bienvenida. No le gustaba sentirse confundida, no era propio de ella. Sentirse de esa forma solo le causaría pesares y males; ya había tenido suficiente de ello, no quería repetirlo. Se arrepentía de acercarse a Ryota, si… fue el primer pensamiento, para ser sustituido inmediatamente por un “NO” no se arrepentía de haber caminado hacia él hace varios minutos atrás.

Para bien o para mal, el encuentro era algo que le había gustado sobremanera, algo que la había estimulado demasiado, algo que había disfrutado hasta que se dio cuenta que no era solo un juego, “las coincidencias no existen, solo lo inevitable” era lo que había escuchado demasiadas veces, eran palabras para referirse al destino, pero Natasha odiaba la palabra porque implicaba que aunque trabajara duro en algo, terminaría haciendo algo más que alguien impuso desde su nacimiento. No le gustaba que se le controlara ni siquiera por fuerzas superiores. Esto, lo que fuera, no podía ser destino. Se repetía la chica, la sirena cuando se lo propone es demasiado cabezota. Que si fuera un encuentro predestinado renegaría por días, antes de quizás, quizás aceptarlo.

Nuevamente se plantea el irse y dejar al pelinegro a su suerte, pero la sola idea de dejarlo solo, mas en su condición, remueve cosas en su vientre, cosas que no tienen sentido. *Por todas las deidades, lo acabo de conocer, no debería preocuparme demasiado* se reprendía la maga, sin embargo lo hacía. Se maldijo ante ello, cuando Ryota la abraza, se queda completamente estática. Cuando la gira para acomodarla en una mejor posición, se queda sin habla, sorprendida y anonadada. *Corre Natasha, corre* sería un buen momento para hacer caso a su voz interior, después de todo no sería tan difícil librarse de aquellos brazos que la aprisionaban, la pequeña prisión le era sofocante, no le gustaba sentirse acorralada, aprisionada, encerrada o encadenada, por un momento se sintió de esa manera.

Sus manos fueron a las ajenas, con claras intenciones de hacer eso precisamente, escapar, sin embargo ambas quedaron a medio camino cuando escucho sus palabras. Eso era algo que la maga necesitaba, alguien que se preocupara lo suficiente para sacarla de su propia oscuridad, su padre se había rendido, ella se había rendido, los demás bueno ellos no tenían idea de lo que eran sus verdaderos colores, su plumaje manchado. No, nadie sabía. El consuelo que Ryota le ofrecía, hizo que sus ojos se llenaran de agua, agua que se negaba a dejar correr. Ella no lloraba desde hace mucho y se negaba a hacerlo ahora.

—Natasha, puedes llamarme Natasha —contesto, aun teniendo demasiados sentimientos con los que lidiar. —Felicidad, vago concepto, no la busco. Deje de buscarla hace mucho. —dijo sincera. —Mi camino, aquel que he decidido seguir no es rosa, no es uno que me permita ser feliz, sucumbo a mis demonios, — ríe sin poderlo evitar, su risa es amarga, la máscara ha caído por completo. Y vuelve a maldecir, se supone que su verdadera cara debería quedarse siempre, por siempre enterrada, por lo menos cuando se encontrara con extraños. Pero ahora decidía aparecer, no había sonrisas en su cara. Solo una línea recta, sus ojos se vieron opacos, no había luz en ellos. —Haces bien en no confiar en mi… —su voz ya no suena melodiosa, sino dura e inflexible.

Si el juego había terminado, por mucho que ella disfrutara de la compañía y las pequeñas caricias de aquel joven; no tenía nada más que hacer con él. Pues se suponía que él sería su distractor, aquel que mantendría a los demonios encerrados, pero resulto ser su liberador; resulto que aquel individuo le interesaba más la verdadera Natasha, llevo el dorso de su mano derecha a sus ojos, limpiándolos. Quitando de en medio aquellas lagrimas acumuladas en sus orbes azules, llevándose cualquier evidencia de lo cerca que estuvo de derrumbarse por completo. Todavía era un mar de confusiones, pero llevo nuevamente sus manos a las manos de Ryota y detuvo sus movimientos para deshacer el abrazo.

Se giro para quedar cara a cara con el pelinegro. Le sonrió, pero no fue una sonrisa amable, la chica ya no tenía nada de amable. Si él quería lidiar con la verdadera ella, pues que lo intente. —Eres agradable Ryota-kun, apuesto, inteligente al parecer, así que selo ahora y desiste, no busques algo inalcanzable. —en ese momento, ella lo besa fervientemente, pegándose por completo al torso ajeno, no es un beso inocente, sino uno apasionado, que invita al otro a perderse por completo en ella, juega con los labios del pelinegro, sin embargo este beso no es como los anteriores, pues este tiene un propósito. Las manos de la pelirroja viajan al cuello del chico y ella ha quedado a ahorcadas encima de él. Después de un cierto tiempo se separa. —La atracción, el deseo, la pasión, se te pasaran tarde o temprano, deberías ahorrarte toda esa energía, solo diviértete conmigo, no busques nada más. —está completamente seria, queriendo desalentar a aquel chico de todo lo que ha dicho, Natasha lo quiere, quiere ser feliz, pero no renunciara a su presente, a su propósito, a su venganza aunque esta y todo lo demás la lleven a una muerte temprana, a días y días en completa oscuridad. El querer y el poder entraban en conflicto, ella quería ser feliz pero no podia, o eso creía.


Of::
Disculpa la demora, siento responder hasta ahora >.<

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Sáb Mar 15, 2014 4:50 pm

Los accionares por parte de su compañera eran cada vez más raros, mas difíciles de entender y de compaginar entre sí, inutilizando el sentido común y razón lógica que utilizaba el médico en éstos casos. Las palabras que ella formaba se quedaban en los oídos del pelinegro, captando otro tipo de sensaciones y opiniones respecto al tema. Verdaderamente, lo que ésta decía, le auto producía un sentimiento cercano a la tristeza y pena, acoplándose en ese dúo, el dolor. Bien era cierto que esas frases detonaban la realidad, pero, para su opinión, era una realidad pasajera y quizá pasada. Aunque también influía en demasiada que no quería aceptar esas cosas de ella, de cualquier forma jamás se daría por vencido en este aspecto. La pelirroja valía oro, todo de ella y estaba consciente que, casi al cien por cien, poseyera un pasado oscuro y trágico. Pero...él quería ser su luz, aunque fuese fingida, pues el ojos carbón era una oscuridad más que profunda, en cualquier término posible.

Las lagunas mentales fueron detenidas, en un principio, por la separación de ambos cuerpos y, seguidamente, con dos frases desequilibrantes totalmente. Aún más con el consecuente acto; sin esperarlo, le tomó completamente por sorpresa y atónito ese beso y los movimientos con las manos. Lejos de corresponder, siquiera una mueca, no movió ni uno de sus músculos y por ergo, sus labios sellados, con la mirada contemplando el vacío y segundos después a los contrarios. Observando que él no era el único en perderse, sea cual fuese el motivo y/o la razón. Esas últimas palabras despertaron algo en el estratega, algo que no podía definir con palabras ni con acciones. Era...Nada. Simple y llanamente, parecía que, de una forma u otra, se entregaba a éste, pero no sabía de qué manera y mucho menos la quería averiguar. Lo que le importaba como un chorro de luz era ella misma.

- El tonto es quien...- pausó sus labios y ejerciendo un esfuerzo necesario y doloroso para poder incorporarse, situando y recargando su parte trasera aún en el tronco. De otras maneras, no podía permanecer, en su estado actual, de pie. - ...se aleja de ti y te deja tirada. Tonto es quien realmente no te valora y que, en algún momento, te produjera algún y minúsculo tipo de daño. - su voz era firme, potente pero dulce a su vez, volviendo su brillo natural a los ojos de la ajena y percatándose que, no hace mucho, habían sido testigos y a su vez perjudiciales en el afluente de un agua un tanto cristalina y especial. - La felicidad se basa en varias cosas y es muy rara de conseguir. Sin embargo, si no lo intentas buscar, te quedarás sumida en la oscuridad. Y sí, puede que uno está mejor resguardado en ese lugar, pero...cuando aparece una luz en tú vida, es mejor cogerla; aferrarse a ella, no dejarla ir. Eso es lo que hago yo...contigo. Por primera vez en mi vida. - empezó a hiperventilar, no ya solo por las palabras que decía, que también. Si no por su paupérrimo físico y condiciones, agitándose y materializándolo mediante constantes suspiros costosos, como signo de falta de aire y cansancio. Oyéndose interiormente, no podía creerse sus propias palabras, pues él, hace unos minutos, era una contradicción a ese dicho. - Me da igual tú pasado y el camino que quieras recorrer..porque, ¿sabes qué? - cogió el aire que reprimía en su corazón, casi literalmente. - Porque estaré junto a ti en el futuro y ahora mismo, no te dejaré sola. Pase lo que pase. Sea quien sea el que se interponga en el camino y/o lo que sea, lo romperé, estaré contigo. Yo seré tu luz, da igual la oscuridad que tengas y los planes que debas hacer, porque el deseo y atracción se me han olvidado. Jamás me he sentido así, pero no te habla mi mente como todas las veces, si no mi corazón. No eres un juguete para mi; no eres una chica con la cual quisiera un torrente de besos y acciones de ese tipo. No...- la pausa, esta vez, era obligatoria. Por las comisuras de sus labios se derramaban unos hilos de sangres. Éstos desaparecían poco a poco en el aire y, Ryota, para ocultarlo, esbozó una sonrísa sincera y dulce, por y para ella. - Jamás te fallaré, puede que suene precipitado, pero es la verdad. Natasha, coge mi mano, porque esa mano no se hundirá nunca. Eres tú quien la sostiene a su vez. Yo...remplazaré el menor de tus problemas por alegrías, aunque suene imposible y ladino, lo haré. -

Su mano, reprimida por los dolores y agitada igual que su anatomía, recortó distancias entre la pelirroja y él. - Confía en mi. Aguantaré tus demonios...- su sonrisa permaneció en todo momento. - Deja que te seque y cure las lágrimas, deja que yo me ocupe, porque...es lo que deseo. - finalizó, decayendo un poco por los dolores ocasiones con anterioridad de aquel mono. Por primera en su vida, iba totalmente en serio: quería ser el rey de ese peón, para convertirlo en reina.



Spoiler:
Perdonáme tu a mí por la tardanza...andaba algo ocupado, ya estoy libre >3
Y me debes un mp de yasabesqué, debes de creártelo >_>!

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Dom Mar 16, 2014 7:13 pm

Quería maldecir, ella podía poner todo su empeño en hacer a ese hombre caer, pero si este no se dejaba sería complicado, era terco, demasiado; las acciones de Natasha iban encaminadas a alejarlo. Hacerlo desistir de alguna manera, ella no quería ser salvada; sin embargo en el fondo sabía que era mentira, quería contar con el apoyo de alguien. Pero no como su padre que quería limitarla y encerrarla en una torre de marfil, hacerla una desvalida que necesitara ser protegida.

Sus planes no resultaron como esperaba, pues Ryota tenía sus propios pensamientos, al parecer influenciarlo no era posible. Lo odiaba, quizás si en este momento, no lo comprende. Todo era más sencillo antes, ahora mirándolo levantarse con dificultad y soltándole todo ese discurso, se dijo que calculo erróneamente. No estaba segura en donde había fallado, solo podía mirarlo con sus ojos azules abiertos a más no poder, contemplándolo incrédula. A cada palabra, su pecho se iba contrayendo, sentía que se asfixiaba, había demasiadas emoción en su cabeza que no sabía cómo lidiar con ella.
Todo estaba sucediendo demasiado rápido, su cabeza antes centrada, era un mar de confusión del cual no podía salir; todo le parecía demasiado. No entendía, mejor dicho no quería entender, ¿Por qué este hombre era capaz de mover su mundo? ¿Por qué hacía parecer lógico lo que decía, cuando no lo era? ¿Por qué? ¿Por qué? Era la pregunta que inundaba a la maga justo ahora, él podía estar seguro de todo lo que decía, pero ella no. Ella no podía estar nunca segura de sus sentimientos. La seguridad que ella demostraba era parte de su máscara, de la perfecta señorita que todo el mundo creía que era. En el fondo la maga de Mermaid Heel era esa niña encerrada en una habitación oscura, sin esperanza y sola.

La mano ofrecida, era exactamente lo que él había descrito y lo que ella ha esperado por varios años, una mano que le indique el camino a la luz, se rindió debido a que nunca nadie la ofreció, lo que le daban eran meras ilusiones, ofrecían también una manera de controlarla. Finalmente opto por lo más sencillo olvidar y fingir que no pasaba nada, que el pasado no dominaba su presente y que no forjaba su futuro. Mira al pelinegro y sabe que debería estar preocupada por la condición del mismo, se nota débil, cansado, mal en todo el sentido de la palabra. En teoría debería ser ella quien ofreciera ayuda, no él. Quien quería dominar a sus demonios, eliminarlo, aunque también dio a entender que la seguiría incluso si prefería quedarse como estaba, rodeada de oscuridad. La pregunta era ¿Natasha se permitiría arrastrarlo consigo? La sirena sabia que todo humano guardaba oscuridad en su corazón, pero en algunos esta predominaba sobre la luz.

La palidez de la chica se vuelve más notoria, porque escuchándolo, mirándolo, la confusión poco a poco va aclarándose, mira la mano de Ryota y por primera vez en varios años siente un estibo de esperanza. Sonríe un poco, el futuro es demasiado incierto, demasiado. Pero ella debía tomar una decisión, justo ahora, justo en este momento. Aceptar o no lo que aquel hombre le ofrecía. Había demasiadas variantes y ella lo sabe, pero tampoco quiere llegar a un futuro y regresar la mirada al pasado para preguntarse; ¿Qué hubiera pasado si?

La chica cree que debería contestar con algún discurso comparado con el de él. Mas no puede siente la garganta seca, sus ojos no han dejado de mirar a su compañero. —Yo… —se odia por sonar exactamente como esta, confundida. —Nadie ha ofrecido nunca lo que tú, nadie se ha preocupado lo suficiente para intentarlo. Nos hemos rendido en algún momento. —dijo refiriéndose a ella y su padre No sé qué hacer con el ofrecimiento. Algo dentro de mí, me incita a aceptar. Pero tengo miedo, de que me cambies que me hagas diferente. —perderse en alguien más le aterrorizaba. —Tonto no. —ríe un poco pero suena un poco histérica. —Lo quiero todo, pero no se qué hacer con ello cuando en verdad lo tenga. Mi cabeza es un caos, un caos con el que no se lidiar.


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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Lun Mar 17, 2014 8:15 pm

Spoiler:
Perdón por el post corto, tengo que cuidar a mis primos y a penas tengo tiempo...D: Perdóname, Q1 :__

La chica, a los ojos de Ryota, parecía barajar la decisión de aceptar y no ver la postura como hace escasos minutos. Bien era cierto que seguro, afirmando las palabras, su pasado estaba lleno de cosas malas, pero quería hacer brillar el actual y futuro de esa chica. Costase lo que costase. No se rendiría en ésto; debía de hacerlo si o sí. No ya por él, que también, si no por ella misma. La persona quien le dio la luz y amor a su justa medida. No quería dejarla tirada ni que siguiera en la misma línea de su pasado mayormente, quería, poco a poco, ir formando una tela segura, sin cambiar nada de los materiales, si no al contrario: tener paciencia y esfuerzo para llegar a la meta acometida.

Su físico no podía soportar mucho más, sin embargo pondría el más alto riesgo en juego para terminar de convencerla, de ver, mínimo una sonrísa de comisura a comisura. - ¿Para qué cambiar algo que está más que perfecto? Quien te quiera cambiar, es que no te quiere ni te valora. ¿La razón...? Simple...- aprovechó ese hueco de palabras para reprimir una palangana. No de vómitos ni fluídos anexados a ese término, si no de su propia sangre. El apoyo del árbol no le sostendría de todo el desgaste físico que estaba experimentado en estos precisos instantes. - Porque te quiere amueblar a su gusto, cuando nunca debe ser así. Natasha, tú me encantas tal y como eres y formaré tú camino con tus pasos y no con los míos. No te conozco demasiado; pero lo que conozco me apasiona y me ayuda a querer averiguar más y más, aunque sea oscuro, es parte de ti. - en un acto heróico, al menos para él, adelantó su mano algo más, encontrándose con la ajena y sosteniéndola acompañado de un suave y tierno apretón. - No tienes porque lidiar ya nada tú sola, ni aguantar nada más sola y menos, si lloras, gastar el papel: gástame a mí. Gasta mi camisa y mi hombro. Siempre estaré a tu lado, para lo bueno y para lo malo, Q1...- su sonrísa, en todo momento, estaba presente. Incluso cuando su físico y anatomía empezó a divagar por la corteza del tronco, bajando lentamente, casi arrastrándose de forma horizontal. Su cabeza se iba arqueando hacía adelante, junto con su cuerpo. Hasta quedar en el suelo, a escasos centímetros de la pelirroja.

El cuerpo del médico era pobrísimo y había utilizado todas sus fuerzas en ese momento para hablarla, para convencerla. Sin embargo, su coraza tanto como su mecanismo de defensa actuaron por sí misma, obligándole a caer inconsciente. Más, aunque por raro que parezca, su sonrísa risueña y feliz estaba presente inclusive después. Pues la felicidad que le proporcionaba ese peón convertido en reína, era demasiado como para explicarlo y para expresarlo.






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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Mar Mar 18, 2014 7:18 am

Natasha aun miraba a Ryota, por un momento y ante cada palabra que decía lo miraba como si fuera un ser extraño. Un ser con dos cabeza, podía entender todo lo que decía, todo lo que lo ofrecía, sus palabras eran demasiado tentadores para ella, irónico, considerando que su magia se basaba en ellas, la sirena entre todas las personas debía saber que las palabras, eran después de todo peligrosas en bocas expertas. Más nunca pensó o imaginó que serian usadas en su contra. Ella sonríe, cuando dice que no la quiere cambiar, que le acepta tal cual. Que estará allí para su persona.

Piensa en el pasado, su padre, aunque bueno quiso cambiarla. Regresarla a la niña alegre, que reía de todo, la risueña empedernida que soñaba con viajar y ser como su madre, la chiquilla que jugaba con su magia, explorando diferentes campos, haciendo una lluvia de estrellas, invocando flores, mariposas, pájaros, la niña que corría emocionada a los brazos de su progenitor para enseñar sus avances. El concejero nunca comprendió a la nueva Natasha, a la mujer en la que se había convertido, pero aquí estaba enfrente de un extraño, pues aunque sintiera demasiadas cosas, Ryota era un extraño para ella; este le ofrecía el mundo, un mundo en donde podía ser quien ella deseara. Era un ofrecimiento que no quería dejar pasar.

En un acto, que la maga considero valiente, se aferro a la mano que el pelinegro le ofrecía. Lidiaría con las consecuencias cuando estas se presentaran, sus ojos se llenan de lágrimas, nuevamente, pero se niega o llorar. La terquedad ante todo. —Gracias, simplemente gracias. —la chica podía decir un montón de cosas, pero sonarían vacías y sin sentido. El agradecimiento era sincero, cargado con todas aquellas emociones de las que era capaz. Emociones que eran destinadas al pelinegro, para bien o mal con él y gracias a él podía ser ella verdaderamente, sin esconderse tras una fachada; quizás el mundo no estuviera preparado para conocer su verdadero plumaje pero Ryota lo estaba, así que se lo mostraría. Sus ojos se agrandan cuando ve caer a su compañero, preocupada a más no poder va a su lado. Suspira aliviada cuando nota que solamente ha caído presa del cansancio.

Con la mente mas despejada, la sirena se sienta y lleva la cabeza del pelinegro a su regazo, empieza a jugar con sus cabello, inconscientemente sonríe cuando se percata de la sonrisa que este porta, una sonrisa encantadora. —Quien diría que serias capaz de sonreír de esa manera, —dice. —Yo no, también quien diría que serias terco, incapaz de dar marcha atrás cuando te lo exigí, otros en verdad hubieran aceptado mi oferta y dejarme en paz, mas no tú. Eres demasiado para mí, no sé como lidiare contigo. Pero la parte enterrada de mi, quiere aferrarse a tus promesas. —a Natasha no le importa que no le oiga, pues quizás no sea buena en decir todo esto cuando él este despierto. —Sin embargo debes ser consciente de que pongo mi confianza en ti, traiciónala Ryota… —hace una pausa. —Sera lo último que hagas. —nunca podría perdonar que lo hiciera. Nunca ha confiado en nadie al 100%, ahora se lo ha ofrecido al hombre inconsciente. Si él la traicionaba, simplemente se dirá que sería por demás malo. Natasha con su bella cara no perdona fácilmente, no olvida, la revancha seria sublime.

Suspira, pensando en todos los acontecimientos anteriores. En ningún momento deja de jugar con el cabello del chico, pues es una manera de relajarse, tratando además de dar sentido a todo esto, llega a la conclusión de que es bueno. Empieza a tararear una canción, la había escuchado en uno de sus viajes y simplemente le había gustado lo suficiente para que permaneciera en su cabeza.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Mar Mar 18, 2014 7:10 pm

Spoiler:
He editado, vuelve a leer!

Entre sus más profundos pensamientos y, seguramente, por el cansancio, imágenes vinieron a su mente en forma de sueño. O pesadilla. No sabía muy bien como clasificarlo pues empezó de una manera y acabó de otra manera muy errónea al primer adjetivo: la introducción, más bella, no era posible ya que trataba de su difunto sensei. Alojados ambos en una casa de madera, con pinta de ser de roble, adiestrándole en campos paramédicos y aconsejándole sobre toxicidades mientras él profesor, por llamarlo de alguna manera dedicaba el tiempo a su vez en escribir fórmulas que, el pequeño Ryota, a esa temprana edad, desconocía y le otorgaba una distancia más que nula. El mentor le cedió un frasco en tonalidades opacas, casi transparentes a su vez. Algo totalmente extraña, pero que, el ingenuo pequeño tomó entre sus débiles manos. En ese momento clave, el sueño comenzó a romperse y tornarse a una pesadilla. Una pesadilla que, por desgracia o suerte para su madurez, se convirtió, unos años atrás, en una realidad. La sangre rodeó a su querido maestro, con unas estacas de la misma manera de la construcción que les protegía de fenómenos meteorológicos y diversos.

No era un sueño extravagante, pues el médico lo tenía cada dos por tres. Solía desesperarse, llorar mientras abría los ojos sudoroso, con arritmias graves debido a ese trance. Sin embargo, hoy sería demasiado caótico. No pasaría éso. Una mano, caricias proporcionadas en su cabello, le aliviaron y le proporcionaron la calidez necesaria para no sobresaltar de la manera tan horripilante mencionada. Digamos que, de una manera u otra, Natasha se llevó a los demonios, al menos de sus sueños, junto a ella. No, tampoco. El término correcto era que ella misma, de manera inconsciente, se había encargado de destruirlos.
Los ojos del muchacho poco a poco se abrieron mientras que sus oídos se abrieron en forma de alerta al escuchar un hilo de voz, una melódica melodía, casi como si de una canción de cuna se tratase. Al menos, para él.

Nada mas terminando la acción de entreabrir sus párpados, la divisó a ella. A su salvadora. Esa sonrísa que siempre estuvo presente, se alargó, transmitiendo aún más, si cabía, felicidad. Sin preguntar, levantó vagamente su cabeza y apoyándola en el regazo de está, oyendo de forma atenta la canción que ésta iba cantando. Esta vez, se adormeció ligeramente, aún dolorido pero aguantable. - ¿Qué canción cantas? - preguntó con demasiada inocencia no fingida, que, para él, era un logro. Seguramente ese risueño tono a la par que infantil le desaparecía con el tiempo ya que no era mas que fruto del síntoma "recién despierto". Sinceramente, hacía mucho, pero que muchísimo tiempo que no estaba tan relajado, sin tener que agudizar sus sentidos por si acaso el ajeno intentaba algo. Estaba feliz así. Sin embargo, como sentimiento contradictorio, dentro de él, se creó un nudo bastante extravagante al verla. Recorriéndola desde ese pelo rojo que tanto adoraba hasta las piernas forjadas por un mismísimo Dios. Cada ápice que recorría con sus atentos pozos negros, un sentimiento afloraba en lo mas profundo de su ser, sintiéndose cautivado, agobiado incluso se podría decir. Un sentimiento afluente de muchos, complicándose con el amor y con la vista que tenía actualmente en la pelirroja. En las zonas propias bajas, algo empezó a moverse, no sabía cómo o porqué exactamente, pero ese algo inundaba todo el bañador, marcándose. El profundo dolor inundó su cuerpo, autolastimándose con el acto de morderse el labio inferior. - Duele...- murmuró totalmente audible y visual el porqué de ese dolor tan repentino, ya que se podía avistar a leguas el bañador con un claro volumen de más. Que él recuerde, nunca había sentido algo así: desear poseer a una persona día y noche, que le doliese esa zona tan inferior por reprimir esos deseos, no sabía que le pasaba exactamente. Únicamente era consciente que no podía aguantar tanta presión mucho más. Pero la desdicha era que no sabía qué hacer exactamente para calmar esa sensación que estaba sintiendo por todo su cuerpo y hacía reaccionar lo más profundo de éste.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Vie Mar 21, 2014 7:46 am

La maga de Mairmaid Hell permaneció demasiado tiempo acariciando los cabellos de Ryota, aunque también era un buen pretexto para contemplarlo y reparar mucho en sus facciones. Lo miraba porque quería grabar sus rasgos, para recordarlo cuando se separaran; Natasha podía creer en sus promesas, pero ambos tenían una vida a la cual regresar. Sus vacaciones no son eternas, *Podría serlo* se recordó, mas no hizo caso. Con su mano libre empezó a trazar su cara, le gustaba tocar; era un ser por demás táctil. Sonríe ante ello. Aunque el rostro del pelinegro aun muestra los síntomas de su pelea eso no lo hace menos perfecto a los ojos de la chica.

Se sonroja ante ese pensamiento y agradece que él este dormido. Ha empezado a actuar como las chicas de su gremio, las más jóvenes que hablan y hablan de los hombres como si fueran la cosa más interesante del mundo. Ella no lo entendía aunque ahora quizás pueda; pero eso se lo quedaría para sí misma. Exteriorizarlo sería el primer paso para darse cuenta que en verdad está cambiando, los cambios eran buenos o malos dependiendo de los que estos trajeran; quizás este fuera bueno, pero hasta estar segura se guardaría todo para ella.

Ryota había dicho que él era un mentiroso de primera, que esta persona agradable que estaba con ella, no era precisamente el hombre que era los demás días del año, ¿eso importaba? Quizás; la chica estaba impaciente por conocer todas esas facetas de este chico. Quería conocerlo a fondo, todo ha sido demasiado rápido pero el futuro podría traerle el conocimiento de quien en verdad es él y ella. Frunce el ceño cuando nota un tanto incomodo al chico, como si tuviera un mal sueño. Así que el también tiene pesadillas se dijo. ¿Qué se las causaría? ¿Cómo lidia con ellas cuando despierta? Para Natasha era completamente caótico despertar de una pesadilla. Se ponía mal y siempre tenía que desquitarse con alguien, a veces las que pagaban eran las personas que se cruzaban con ella, las personas del pueblo; generalmente eran personas que no volvería a ver en mucho tiempo. Así que para poder cuidarlo regresa a sus pequeños mimos que había estado haciendo hace un momento. Sonríe cuando parece calmarse.

Ríe suavemente, cuando se da cuenta que parece una cuidadora; ella nunca se pondría ese adjetivo es decir, ella no se cuida muy bien que digamos cómo es posible que sea capaz de cuidar a un tercer. Sigue tarareando hasta que el muchacho abre sus ojos, sonríe ampliamente le gusta la sonrisa que él tiene, la mueca que hace. Pero voltea su cara cuando pregunta que canta. Ella es algo penosa con ciertas cosas, el canto es una de ellas. Ahora se pregunta ¿Qué la motivo a hacerlo? —Es algo que escuche en una ciudad que visite. Era una niña con una hermosa voz; se me quedo la letra quizás por la primera frase. “Nobody knows who I really am
I never felt this empty before
and if I ever need someone to come along
who's gonna comfort me and keep me strong “—
vuelve a cantar con una fina voz. — ¿has dormido bien? —pregunta queriendo saber si le contaba su mal sueño, no entendía la necesidad de ello. Pero tampoco perdía nada con intentarlo.  Aunque claro eso ese pensamiento se ve claramente interrumpido por la exploración que Ryota le da a su persona, se siente encoger, ante esos ojos que le recorren de arriba abajo. Cuando el pronuncia que algo le duele, la maga de escritura se preocupa.

Debió haber hecho caso a sus instintos y llevarlo con el maldito medico, que importaba que él dijera que estaba bien, que era doctor. Claramente no hizo un diagnostico bien. Abre la boca para convencerlo de ir con un curandero, ahora es ella la que mira con lujo y detalle al muchacho en su regazo, para hacer una evaluación de si podía o no llegar con el doctor, o tendría que ir ella por él, mas su vista se detiene en el bañador de Ryota, inmediatamente se sonroja, su cara compite con el color de su cabello, ahora el dolor del hombre tiene otra connotación. ¿Qué hacer? Se cuestionaba la sirena. —Ryota… —dice tímida, sabe que algunas de las chicas del gremio o ella misma causa eso en los hombres, pero de alguna manera esto es diferente en proporciones mayúsculas. Tose avergonzada. —mmmm, —aparta la mirada y prefiere mirar hacia el cielo, azul oscuro, las estrellas están ya ahí. —Tú, sabes lo que te sucede ¿verdad? —di que si, era el ruego de la maga.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Ryota Shirogane el Vie Mar 21, 2014 7:32 pm

Sentía como su cuerpo se manifestaba por si solo, casi sin quererlo ni desearlo, simple y llanamente, lo hacía. No era obsesión ni querer poseerla. Había comprendido que había evolucionado hasta convertirlo en una necesidad clara, al menos durante estos precisos instantes. Obligaba a su mente a retener tales pensamientos e imaginaciones, cual era mayor el número, más perversas e impensables anteriormente para el médico. No había experimentado nada así, pero podía hacerse una idea aproximada de qué se trataba. Como si fuese un refrán famoso, "blanco y en botella, leche" estaba convencido de que la culpable de todo era su pelirroja maravillosa. Claramente no era un defecto ni una penuria si no todo lo contrario. Únicamente le perturbaba su misma mente y su mismísimo corazón debido a que era algo nuevo, todas las cosas en conjunto: el cúmulo de lo que pensaba, sentía, quería, deseaba...era producto de la que le tenía sostenido. Apartando el sentimiento que le recorría todo el cuerpo, como si de un calor interior se tratase, sentía, a la par, aunque de maneras muy contradictorias, una calma demasiado profunda y prolongada. Estaba habituado a estar alerta y los escasos momentos de tranquilidad debía de hacerlos propicios él mismo. Éste caso era erróneo al pasado y le agradaba, le hacía pensar que un futuro brillante y cálido le aguardaba con total seguridad si se mantenía junto a la chica. No quería nada y a la vez sí. Quería todo de ella, para guardarlo en su propio órgano más importante, el que le mueve y que la chica le ha hecho reaccionar tantísimas veces. De esa manera, la protegería, la cuidaría.

La comisura de sus labios se expandieron todo lo posible al oírla cantar, ya que, para su propia opinión, se le asemejaba a una canción de una cuna: una nana, digamos. Los parpados querían darse por vencidos nuevamente y no ya por la inconsciencia si no por el adormecimiento que ésta y su voz le hacían perecer. El ritmo y la vocalización que ella transmitía, le hacía tener un lapsus mental en forma de fragmento memorial. Una vez finalizado el trozo que le dio el honor de escuchar, juntó agallas y con su semi-fragmentado hilo de voz, comenzó con el cantico. - "...We are all rowing the boat of fate
The waves keep on comin' and we can't escape
But if we ever get lost on our way
The waves would guide you" -
terminó, riendo breve. - Yo también oí a esa pequeña, quizá, algún día, podríamos visitarla. - sentenció, oyendo como, de forma irremediable, se refería seguidamente al bulto de su bañador. Las mejillas del joven se tornaron poco a poco rojas, pasando por tonalidades bajas y débiles como era el rosa.

No podía responder que sí sabía de que se trataba ni mucho menos, sólamente explicarla de cómo se sentía estar en esa situación. Aunque, su orgullo se rompiese, ella se lo merecía. Se merecía la sinceridad por parte del cabellos ondulados, aunque fuese un mero hecho o parte, le daba igual. Quería ser siempre franco con la persona que había adulzado hasta límites grandiosos su vida. - No, desconozco de lo que se trata, Natasha. Siento deseos de devorarte en el buen sentido de la palabra y que tú misma me calmes lo que sea que me pasa...no quisiera que lo hiciese otra persona, me negaría. Por una razón, este y más sentimientos, salen por y para ti, sin excepción de ninguna otra...- el tono de su voz iba bajando, hasta casi desaparecer debido a la timidez, no queriendo alargar mas la espera ni influenciarla demasiado, llanamente comentándola la pura verdad.

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

Mensaje por Natasha A. Korsakova el Lun Mar 24, 2014 7:05 am

Natasha en estos momentos estaba tan avergonzada, si, a veces era sínica, en un buen día se burlaría de la situación y la encararía como mejor le pareciera, es decir bromeando al respecto. Pero todo cambiaba cuando se trataba al parecer de Ryota, las cosas se ponían un poco más en perspectiva, no quería burlarse pues de hacerlo ella también quedaría en evidencia. No entendía su vergüenza, había una parte de ella que se sentía completamente alagada por lo que causaba al chico, lo sentía de esa manera porque también era consciente de que con el pelinegro no era solo por su físico, ciertamente era hermosa pero aquel hombre ha dicho que también está interesado en lo que hay dentro de ella.

Sus mejillas arden, mas eso no evito sonreír ante el canto de su compañero, pues era una gran casualidad que él conociera la canción que ella cantó mientras dormía. Nuevamente la palabra UNMEI pasa por su cabeza, quizás sí que estaba destina a encontrarse con Ryota. Que puede decir, más que prometer que irán en un futuro. —Si así lo deseamos más adelante, será un placer acompañarte en esa pequeña visita. —después de todo la letra le había fascinado a Natasha, a la que no le importaría ir a buscar a la pequeña cantante y decirle lo gustosa que estaba con su voz.

Lo mira, evitando cierta zona. Supone que cuando su vergüenza pase podrá regañarse, como es debido, se ha dado cuenta que cada vez que el pelinegro habla, cae mas por él. No considera que sea amor a primera vista, pues eso era un mito; aunque su padre siempre dijo que eso sucedió con él y su madre; tampoco se arrepentía de lo que ha sucedido hasta el momento, el chico ha sido una brillante luz en su camino tortuoso y que no quiere dejar pasar por nada del mundo. Aunque claro, admitírselo le está costando demasiado. Se pierde en sus ojos, a cada palabra siente que sus colores van subiendo, que su respiración se vuelve desigual y alocada, que los latidos de su corazón están desenfrenados y que no tienen la menor intención de quedarse quietos. Por inercia mira al suelo, la vergüenza la domina; ahora entiende un poco más a las chicas de su gremio.

Ella son magas poderosas, pero mujeres. De las mayores ha escuchado que los sentimientos siempre estarán en uno, no se van, no se olvidan negarlos es la tontería más grande del planeta. Mira la arena, —Ryota… —su voz es suave, muestra un lado de Natasha que pocos conocen, se siente cohibida, culpa al pelinegro. Pues es quien hace que se muestre diferente, —estas herido. —declara, aunque también suena a una excusa demasiado pobre. —Tus palabras me hacen pensar en un sinfín de posibilidades. Quiero explorar, quiero poder ayudarte, me pregunto si puedo. —quisiera poder mirarlo a los ojos, pero la chica no sabe si sería capaz de hacerlo. —Me pregunto muchas cosas…

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Re: Pequeño descanso (Ryota Shirogane)

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