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La inocencia de un dios de la muerte [Kakugo Kasuka]

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La inocencia de un dios de la muerte [Kakugo Kasuka]

Mensaje por Kakugo Kasuka el Vie Ene 24, 2014 1:38 pm

Kakugo Kasuka

Nombre: cabe decir que Kakugo Kasuka no es su nombre real, sino uno que se ganó en vida.
Edad: 11 años
Orientación Sexual: heterosexual
Gremio: Independiente
Rango: Asistente clase A
Magía: Elemental de oscuridad

Descripción Fisica: Kakugo es, tal y como aparenta desde un primer momento, un niño. La inocencia y la dulzura rebosan por todo su ser, desde su mirada color ámbar (de grandes ojos, por cierto), melancólica e insegura, hasta sus finos y rosados labios, su pequeña nariz y sus orejas casi puntiagudas. Tiene el pelo color castaño, ni muy corto ni muy largo (le llega a la altura del cuello, por encima de este), el cual siempre está desordenado con algún remolino o despuntes a un lado y a otro. En cuanto al resto del cuerpo, Kasuka no mide más de 1'50, lo cual queda un poco bajo de estatura incluso para alguien de su edad. Posee brazos y piernas cortas, y su peso es bastante bajo (no supera los 40 kilógramos). Como es evidente en alguien de su edad, la musculatura  está por desarrollar, lo que le hace poseer una fuerza y una resistencia a los golpes bastante escasa. Sin embargo, en contraposición a este hecho, el pequeño Kakugo es extremadamente rápido, ágil y flexible. Posee las habilidades para hacer todo tipo de piruetas y la suficiente agilidad y velocidad para evadir ataques enemigos con relativa facilidad. Es un corredor nato, ya que ha tenido que valerse la vida de este modo desde que quedó solo a la corta edad de cuatro años. Por otra parte, cabe destacar que a lo largo del cuerpo de Kasuka, aunque no en zonas visibles a primera vista, se ven varias zonas necróticas (donde las células han muerto), totalmente negras. Estas zonas por el momento son como pequeñas cicatrices que no se han propagado en lo más mínimo, pero el pequeño no tiene ni la menor idea de cuándo empezarán a agrandarse, aunque sí que tiene una ligera idea del porqué de ellas, de su origen, que no es otro que su propia magia como God Slayer de oscuridad.

Spoiler:

Descripción Psicologica: El nombre de "Kakugo Kasuka" se traduce como "débil determinación", y con estas dos palabras estaríamos definiendo en gran parte la personalidad de este pequeño y "débil" personaje. Kakugo Kasuka es uno de los niños más tímidos e inseguros que puedan conocerse. Él mismo se considera un estorbo para cualquier persona que esté cerca de él, pues bajo sus propias palabras: "es la persona más débil e inservible que uno se pueda encontrar". A esto se le unen varios traumas que tiene el muchacho, especialmente sobre hacer daño a las personas que tiene cerca o que simplemente quieran cuidarle (véase historia). El pequeño tiene malas experiencias con los contactos humanos, lo que le ha llevado a tener miedo a una gran mayoría de la gente nada más conocerla. Por otra parte, Kasuka es un sujeto muy noble, bondadoso y puro. Tan solo puede desear el bien para cualquier persona y sufre muchísimo viendo cualquier tipo de injusticia, por lo que incluso a la hora de robar para sobrevivir el chico duda y se arrepiente de sus actos, lo que le puede acabar trayendo notorios porblemas. Es un personaje extremadamente infantil, por lo que tampoco es difícil ganarse su confianza y amistad si se sabe tratar bien con él, lo que le vuelve a la vez una persona extremadamente propensa a ser engañada.

Sin embargo, cuando consigue un apoyo emocional de una persona en la que realmente pueda confiar, la personalidad de Kakugo da un cambio brusco para con esta persona (mas no para con el resto). Cuando se encuentre cerca de su "protector" o su "aliado" Kasuka será la persona más animada, alegre, juguetona e inocente que se pueda imaginar. En definitiva: como el niño pequeño que realmente debería ser. Es muy dulce y considerado, por lo que no tenderá a la rebeldía ni a las trastadas, sino que tratará a sus personas cercanas con extremo cuidado y cariño, a veces excesivo. Del mismo modo, al ser tan cercano y querer tanto a estas personas, el daño que le hagan a estas será proporcional al que reciba el propio niño (psicológicamente). Cuando las personas que le son cercanas sufren Kasuka siempre razona que es debido a que él está cerca de estas personas, y por lo tanto se siente extremadamente culpable. Sin embargo, el caso es diferente cuando ve que otra persona, frente a él, está intentando hacer daño a sus seres queridos. En estos casos hemos de olvidar todo lo que hemos aprendido por el personaje con anterioridad, porque la psicología a aplicar de aquí en adelante será diferente, y a continuación explicaremos el porqué.

Kasuka odia su magia por encima de todas las cosas que existan en el mundo, y por lo tanto es totalmente reticente a utilizarla con otras personas a su alrededor, e incluso lo es a utilizarla en la mayoría de ocasiones en las que se encuentre solo (a no ser que sea totalmente necesario). El porqué de esto se reduce a lo siguiente, básicamente: la personalidad de Kasuka cobra tildes demoníacas cuando se deja llevar por su magia. Quizá no ocurra con el primer hechizo o con el segundo, pero con una realización de sus hechizos mágicos constante el pequeño acaba perdiendo el control de su propio ser y se convierte en una persona totalmente diferente a la que era. Un demonio, en pocas palabras: un dios de la muerte. El deseo de sangre, el sadismo, la locura y la total falta de moral predominan en las acciones del Kasuka oscuro, el cual se limita a arrollar con todo lo que tiene por delante, siempre y cuando estuviera en sus objetivos iniciales (los del Kasuka normal) el destruirlo o simplemente vencerlo. Esto quiere decir que el Kasuka oscuro no atacaría, en principio, a los aliados del propio Kakugo, a no ser que su descontrol se prolongue por mucho tiempo y acabe tomando el total control del cuerpo original, en cuyo caso puede ser totalmente imprevisible. Es por esta razón que Kasuka solo es capaz de utilizar su magia frente a otras personas al encontrarse alguien a quien realmente quiera en peligro, y no bajo otras condiciones.

Historia: remontémonos a un nacimiento en malas condiciones. Un niño que nace en una familia con extrañas circunstancias, las cuales no concretaremos por el momento, es abandonado en medio de las calles de Magnolia nada más nacer, en una noche tan fría y oscura que pudiera parecer producto de una "pesadilla antes de navidad". El pequeño está solo y su cuerpo se hiela con gran facilidad, tan solo cubierto por una manta blancuzca. Sus llantos se escuchan por cada rincón del distrito, pero la gente, aunque le ve y le escucha, ignora por completo a aquella criatura desamparada, ya que nada tiene que ver con ellos y nada pueden hacer para salvarle. Así ocurre al menos hasta que llega un alma cándida, un hombre que bien pasa los cincuenta años y que se queda parado al pasar por su lado, mirando a aquella pequeña figura que se encuentra abandonada en el suelo. Este sujeto, de buen corazón y alma caritativa, no puede vencer a su culpabilidad y su pena y recoge a la pequeña criatura aun sin saber su origen, y decide convertirle en una parte de su futuro inmediato de ese momento en adelante.

Por gajes del destino, la familia en la que el pequeño fue recogido no estaba especialmente enriquecida, muy al contrario: tenía amplias dificultades para llegar a fin de mes. Los componentes de susodicha familia no eran más que el hombre que recogió a la pequeña criatura y su mujer, de unos pocos años más que él. Ambos habían soñado siempre con tener descendencia, con tener un hijo a quien cuidar y querer, pero la naturaleza no quiso darles este don, y evitó que la mujer fuera fértil. Vivieron muchos años en desgracia maldiciendo su suerte, pero su vida siguió adelante. El hombre era un arduo trabajador, un carpintero al que se le daba bien llevar a cabo cualquier trabajo manual, y la mujer era una sastre que de vez en cuando recibía pedidos a hacer desde su casa. La salud de ella no era especialmente buena, enfermaba con bastante facilidad, por lo que resultaba casi imposible sacarla de aquel lugar sin que se resintiera por ello. Estos dos sujetos cuidaron del pequeño niño al que recogieron por cuatro años.

Sin embargo, este pequeño escondía un secreto en su interior, en el interior de su corazón y de su alma. Este se hacía llamar el secreto de la magia. El poder de la magia puede ser controlado siempre que hayan expertos que lo guíen, pero cuando un futuro mago ve su poder despertar sin tener a nadie cerca que lo comprenda o que sepa controlarlo, es cuando ocurren el tipo de desgracias que ocurrió en la historia de este pequeño personaje. Como hemos dicho, Kasuka vivió por cuatro años con esta pequeña y amable familia de dos miembros, con él tres. Sin embargo, a partir de su segundo año el chico empezó a sufrir pesadillas que le hicieron llorar más y más con el paso de los días. Del mismo modo, a medida que los llantos y las pesadillas iban aumentando, la vida de los nuevos padres del pequeño se iba resintiendo también, y el paso de los años se acentuaba en ellos mucho más de lo que debería. En apenas cuatro años ya parecían haber aumentado veinte años de edad desde el momento en el que recogieron a aquel bebé envuelto en una manta blanca. Las fuerzas les faltaban, se veían cada vez más y más cansados, lo que se hacía denotar en sus trabajos diarios. De este modo, al llegar el día del cuarto cumpleaños del pequeño, contando desde el día en el que fue encontrado (no se sabe con certeza que este fuera su día de nacimiento, pero esto se presupone), el niño se despertó junto a sus padres, pero los corazones de estos ya se habían parado, y  sus cuerpos parecían estar negros casi por completo, a excepción de pequeños fragmentos de su piel. La muerte les había abrazado con la mayor crueldad que se podría imaginar: la muerte a manos de un hijo.

Los siete años que siguieron a este suceso ocurrieron sin muchos momentos felices para aquel pequeño asesino. La muerte de aquella vieja pareja no tuvo incidencia alguna en el resto de su distrito o de Magnolia: al ser pobres en exceso ni siquiera las autoridades se preocuparon por ellos. Su ahijado, con el dolor y el miedo de haber sido culpable de aquella muerte en el pecho, hubo de vivir por la calle durante los siguientes seis años. Fue en esta época en la que se ganó el nombre de "Kakugo Kasuka", ya que su bajo ánimo, su tristeza y la preocupación sobre todo lo que le rodeaba le hacían una presa de vagabundos y rateros extremadamente fácil de alcanzar, débil a más no poder. Durante los primeros años de vida en este submundo Kasuka se ganó abusos en abundancia: robos (de aquellas pocas cosas que él mismo lograba conseguir por la caridad de los ciudadanos), golpizas y abusos sexuales, aun sin llegar al punto de la violación. El niño estaba desamparado, no tenía nadie para que le ayudara, por lo que tuvo que aprender a sobrevivir por su propia cuenta. Aprendió él mismo de la vida en la calle y se convirtió en un ratero que evitaba el contacto con las personas, casi como un ladrón fantasma. Desarrolló buenas habilidades de hurto y de huída, las que le permitieron vivir por largo tiempo. Y probablemente habría podido seguir así de no haber sucedido "aquello". Para entonces Kakugo ya tenía diez años.

Cada vez era más normal encontrarse niños desamparados por las calles, por lo que Kasuka, incluso siendo uno más de estos, les ayudaba cuando podía y les dejaba algún alimento para que comieran, aunque ni siquiera tratara de hablar con ellos, sino que les rehuía. Un día el pequeño de dulce espíritu y cándida mirada se encontró con una de esas escenas de las que él mismo había vivido años atrás: un grupo de hombres se aglomeraba alrededor de una muchacha que vivía en la calle desde hacía poco tiempo relativamente, quizá unos pocos meses. La chica era un par de años mayor que Kasuka, pero tenía unas habilidades nulas para que su vida en la calle pudiera seguir adelante: si no recibía ayuda moriría. Por eso Kasuka se centró en dejarle alimentos sin que se diera cuenta y ayudarla cuanto pudo. En ese momento la situación era mucho peor: sin lugar a duda la chica iba a recibir algo peor que un poco de hambre, y Kakugo sabía a la perfección lo que era. No pudo evitar que el corazón se le rompiera, no pudo evitar llorar mientras veía como los hombres empezaban con sus malos actos. Deseaba intervenir, de verdad que quería, ¿Pero qué iba a poder hacer un pequeño niño contra sujetos como aquellos? No se le ocurría nada... era imposible... pero aun así quería, aun así no podía dejar que todo acabara de ese basto modo.

Fue en ese momento en el que apareció la oscuridad en su mente. Sin forma, sin voz, sin expresión, simplemente una oscuridad que nubló por completo la mente del pequeño e hizo que perdiera la conciencia por completo. Sus deseos se habían materializado en forma de magia. Para cuando hubo recuperado sus sentidos, Kasuka ya se encontraba rodeado de una decena de cuerpos inertes. Todo lo que tenía frente a él era a una joven asustada, temblorosa, que le miraba con un miedo atroz y no dejaba de repetir las mismas palabras: "Monstruo... monstruo... monstruo...". El niño no entendía en absoluto lo que había ocurrido, pero como es evidente el ver todos esos cuerpos muertos a su alrededor le trajo malos recuerdos que no lograron otra cosa que hacerle caer al suelo con las manos echadas a la cabeza. La chica aprovechó ese instante para levantarse, correr y huir de la escena del crimen. Había visto la cara del diablo, no se le podía culpar por tenerle miedo, aunque estuviera en su forma de niño pequeño.

Desde ese día Kakugo fue consciente de sus poderes, e incluso aprendió poco a poco a controlarlos, aunque muy levemente. Pero el niño estaba totalmente traumado por lo que hizo, no pudo olvidar ninguno de los dos asesinatos ocurridos a sus manos, por lo que todo lo que deseaba era sellar aquel poder y no tener que utilizarlo nunca más. Esa era su naturaleza: la naturaleza de un demonio. De verdad que desearía no haberse dado cuenta de ello jamás... nunca jamás.

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-Las sonrisas.
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-La música.
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Re: La inocencia de un dios de la muerte [Kakugo Kasuka]

Mensaje por Lisa el Vie Ene 24, 2014 10:31 pm

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